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Viernes, 14 de abril de 2006
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VIZCAYA
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Bilbao viaja al país del quetsua
Ecuador invita a mandos policiales de la capital vizcaína a conocer sus costumbres 'in situ' para contrarrestar la imagen generada por algunos incidentes que protagonizaron inmigrantes latinos
Bilbao viaja al país del quetsua
OTAVALO. El grupo visitó el poblado del joven atropellado junto a una discoteca. / MITXEL ATRIO
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ECUADOR, EN DATOS

FILOSOFÍA QUETSUA
Población: 10 millones de habitantes, un tercio de origen indígena.

Capital: Quito, 2,5 millones de hab.

Exportan: banana, piña y flores como las rosas y madera de eucalipto.

Gastronomía: Camarones, cebiches, plátano, mango verde, arroz...

Ingresos: Petróleo, remesas de divisas (unos 1.800 millones de dólares el año pasado).

Éxodo: Hay medio millón de ecuatorianos por el mundo, sólo 260.000 'legales' en España.

Padrón de Bilbao

15.000 inmigrantes

(5% del total)

Colombianos: 3.000

Ecuatorianos: 2.000

Magreb (Marruecos y Argelia): 1.000

Bolivia: 1.000 (crecimiento espectacular en los dos últimos años)

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El homicidio de un joven ecuatoriano a las puertas de la discoteca Privée del barrio bilbaíno de San Ignacio el pasado noviembre, despertó algunas conciencias. A raíz de aquel suceso, el Ayuntamiento clausuró la sala, que sigue cerrada, y redobló la vigilancia policial en la zona. El cónsul de Ecuador en Bilbao, Pablo Buitrón, venía madurando una idea que a partir de entonces, empezó a cuajar. Las autoridades del país andino invitaron a una delegación de la ciudad para «conocernos mutuamente». «Queríamos que entendieran nuestra forma de ser. Somos pacíficos, trabajadores y queremos integrarnos», defiende el representante diplomático.

La misión, integrada por el concejal de Seguridad Ciudadana, Eduardo Maiz, el director del área, Tomás del Hierro, y el jefe de la Policía Municipal, Manu Zarragoitia, voló a Quito el pasado 3 de diciembre con el objetivo de acercarse a los hábitos de la segunda comunidad de inmigrantes más numerosa de la villa.

Según el último padrón, de los 15.000 extranjeros que viven en Bilbao (el 5% de la población total), 3.000 son colombianos, 2.000 proceden de Ecuador y alrededor de mil del Magreb (Marruecos y Argelia) y Bolivia, nacionalidad que ha experimentado un crecimiento «espectacular» en los dos últimos años. Se prevé que estas cifras sigan en aumento, especialmente la de los ecuatorianos.

De la visita, los tres enviados bilbaínos volvieron con algunos compromisos, entre ellos la donación de 20 coches patrulla retirados de la guardia urbana bilbaína, y adelantarse al incipiente fenómeno de los pandilleros. A lo largo de una semana, visitaron la capital, Quito, Guayaquil y Otavalo, de donde procedía Humberto Anguaya, el joven de 20 años que murió atropellado, y su familia, afincada en Orduña.

Allí hablaron sobre la posibilidad de regular la situación administrativa de la venta ambulante. La mayoría de los otavaleños -se les reconoce por la ropa típica indígena y por su melena azabache- se dedican a esta actividad callejera, prohibida en Bilbao. El concejal Maiz planteó algunas posibles salidas para los vendedores ambulantes: ofrecerles alquileres baratos de lonjas en algunas zonas concretas de la ciudad o puestos en el rastro de Bolueta, por ejemplo.

Los enviados bilbaínos se reunieron con alcaldes, vicealcaldes, prefectos (cargo similar al de delegado del Gobierno) y responsables policiales. En Quito (2,5 millones de habitantes), que concentra la mitad de la población del país andino, los propios gobernantes reconocen que la «corrupción política» y las enormes distancias económicas entre clases -un 15% acapara el 80% de la riqueza- han generado un «desencanto» social.

La «crisis moral» se ha convertido en el perfecto caldo de cultivo del éxodo masivo de ciudadanos, sobre todo a partir de 1999, una sangría que el país quiere frenar, según explica el concejal de Seguridad Ciudadana. Un tercio de la población de Ecuador es indígena y las zonas más pobres aún siguen sin agua potable ni red de saneamiento.

Latin kings y Ñetas

Uno de los principales problemas de Quito reside en la falta de seguridad, aunque el grupo bilbaíno pudo pasear relajadamente por sus calles. Las urbanizaciones lujosas se fortifican con vigilancia privada y los empleados de seguridad exhiben rifles y chalecos antibalas para impedir los asaltos. Comprobaron también que en las jornadas festivas los lugareños ocupan parques y jardines y practican deporte en la calle, un hábito que se empieza a observar también en Vizcaya y que ha llevado a los responsables municipales a plantearse la creación de espacios de ocio al aire libre.

En una conferencia sobre el tránsito (como denominan al tráfico), el jefe de la Policía Nacional de Ecuador mostró su preocupación por el «incumplimiento absoluto y generalizado del Código de Circulación».

La economía de Ecuador mira más hacia fuera que al interior. El petróleo, aunque «mal gestionado», encabeza las fuentes de ingresos; la segunda posición la ocupan las remesas enviadas por los emigrantes. Según el Banco de España, el año pasado esta partida creció un 21%. «Hay medio millón de ecuatorianos por el mundo, la gente que se va es la más dinámica, la que tiene más ganas de trabajar», reproduce Maiz. Las razones se explican en la «inseguridad económica y social interna -un teniente cobra menos que la renta básica en Bilbao-, la corrupción generalizada y el desinterés por el Estado».

Además, se produce otro fenómeno, la «feminización» de la inmigración que abre una brecha en la estructura familiar: los hijos quedan al cuidado de los abuelos. Los jóvenes encuentran entonces un referente de identidad en la pandilla y surgen las temidas y peligrosas bandas de Latin kings y Ñetas, que nacieron en Ecuador. El «juramento interno, la demostración de hombría, las luchas intestinas por el poder y el control de las espacios» que caracterizan a estos grupos se han exportado ya a España. «En Bilbao aún no hemos detectado ninguna banda», afirmó Eduardo Maiz.



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