Los nacionalistas conmemoran hoy un Día de la Patria Vasca condicionado por la declaración de alto el fuego permanente de ETA y las fortísimas expectativas, alentadas después de casi tres años sin asesinatos de la organización terrorista, de que pueda asentarse un proceso que conduzca al cese definitivo de la violencia. Este Aberri Eguna escenificará la pugna que parece avecinarse entre un PNV consciente del riesgo de que su espacio electoral merme y la izquierda radical, que aspira a regresar a la legalidad política.