El Correo Digital
Domingo, 16 de abril de 2006
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OPINIÓN
APUNTES
Arte y empresa
El retrato que Francisco de Goya realizó de Carlos IV, en 1789, por encargo de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, marca el inicio de una época en el coleccionismo de arte español: el de empresas y fundaciones. Gracias a esta práctica se 'salvaron' generaciones de artistas, se rescataron genios o se fomentaron estilos y creadores. Hoy, miles de obras, muchas de ellas de incuestionable calidad y valor, pertenecen a bancos, compañías y grandes firmas hasta componer un museo tan heterogéneo como difícil de contemplar. Goya, Zurbarán, Rubens o Picasso cuelgan en consejos y salones.



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