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Domingo, 16 de abril de 2006
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CULTURA
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La otra ruta del arte
Varias empresas tienen acuerdos con museos y prestan con frecuencia algunas de sus obras, pero contemplar las colecciones en su totalidad es casi imposible y requeriría una larga peregrinación
La otra ruta del arte
ÁNGEL LARROQUE. 'Rapaces comiendo', en la colección de la BBK.
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Buena parte de los cuadros, esculturas, piezas de artes decorativas diversas e instalaciones propiedad de empresas y fundaciones están en lugares a los que no pueden llegar -al menos, no pueden hacerlo con facilidad- los aficionados. Es cierto que eso sucede también con numerosos museos: el del Prado, por poner sólo un ejemplo, aunque muy significativo, exhibe apenas 1.500 obras y guarda en sus sótanos más de 7.000, que casi nadie ha visto. Sin embargo, hay una diferencia esencial: los museos tienen espacios acondicionados para conservar esas obras de forma indefinida, mientras que a las empresas el almacenamiento de materiales tan ajenos a su actividad mercantil les causa algunos problemas.

De entrada, no es que algunas piezas no estén a la vista del público. Es que no están en España. Sucede con la colección de Tubacex, que en buena parte se encuentra fuera del país. En cambio, Iberdrola tiene unas cuantas de sus piezas más significativas al aire libre, lo que obliga a los aficionados a desplazamientos más complejos de lo habitual: es el caso de la entrada a la caverna de la central de Aldeadávila (Salamanca), diseñada por Pablo Serrano, o de cinco esculturas de grandes dimensiones realizadas por el mismo artista, que se encuentran en las inmediaciones. Dos piezas también de gran porte, esculpidas por Venancio Blanco, se hallan en la central de Valdecañas (Cáceres).

Pese a que su colección es relativamente reducida, Iberdrola tiene repartidas otras piezas por diferentes sedes, y dentro de éstas unas cuantas se encuentran en los despachos. Los retratos de sus sucesivos presidentes de la sociedad están en la sala de reuniones del consejo de administración. Los aficionados no pueden acceder a la contemplación de esas obras. El material de conservación más difícil es el formado por las películas en distinto formato, que van desde la época del cine mudo, hasta la actualidad. Están depositadas en la Filmoteca Nacional, y lo que se guarda en la sede central de la firma son copias.

En salas de reuniones

En situación relativamente parecida están las obras propiedad de entidades como Caja Madrid y BBK. En los dos casos, cuando no se encuentran cedidas para exposiciones, los cuadros cuelgan en las paredes de dependencias de ambas entidades, ya sean despachos, salas de reuniones u otras estancias nobles de las sedes principales. Por tanto, sólo excepcionalmente los aficionados pueden contemplarlas.

No es así en todos los casos. Algunas empresas han habilitado espacios para que el público pueda admirar las obras que tienen instaladas de forma permanente en sus sedes. La Caixa dispone de una sala (Caixaforum), abierta a los aficionados. Sólo las obras que no forman parte de ninguna exposición temporal en un museo o en esa sala están en almacenes especiales. Mientras permanecen allí no pueden ser visitadas. Endesa no tiene sala propia, pero sus obras están depositadas en el museo de Teruel, donde forman el embrión de lo que dentro de unos años será su sección de arte contemporáneo. El Santander ha creado su propio museo: en una sala diseñada por Juan Ariño en la 'ciudad del grupo' en Boadilla del Monte (Madrid), se exhibirán de manera permanente 158 obras, entre las que están la mayoría de las joyas de la colección.

Acuerdos con museos

Telefónica apenas tiene obras de su colección instaladas en sus sedes. Hasta hace un lustro mantenía acuerdos con el Reina Sofía, el IVAM de Valencia y el Macba de Barcelona, y la mayor parte de la misma estaba depositada en esos centros. Ahora la colección rota por numerosos museos, y la intención de la sociedad es tenerla 'parada' el menor tiempo posible.

Altadis tiene un sistema establecido de cita previa para que los aficionados puedan contemplar las obras de su colección que, salvo cuando han sido cedidas para alguna exposición temporal, están instaladas en sus sedes de Madrid y París.

Más dispersa aún está la colección del BBVA. Las mejores piezas están repartidas entre los edificios más notables de la entidad: los dos de la Gran Vía bilbaína y Azca, la calle Alcalá (donde pueden admirarse los frescos de Arteta) y el palacio de Marqués de Salamanca (los 'goyas', un 'murillo'), en Madrid. Allí pueden contemplarse con motivo de conferencias o actos organizados por el banco. Fuera de esos eventos, es posible solicitar una visita particular, pero la entidad no garantiza que siempre sea posible, por razones de seguridad y porque es necesario disponer de personal que acompañe a los visitantes, al estar instaladas las obras en zonas que no son de tránsito para el público en general.



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