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Domingo, 16 de abril de 2006
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CULTURA
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OPINIÓN/Sin estrategia
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La propia historia reciente demuestra que el coleccionismo empresarial en España ha estado marcado por tres cuestiones fundamentales. En primer lugar, por los movimientos de integración empresarial que han determinado un coleccionismo de aluvión, es decir, un proceso de acopio artístico forjado por la agregación de fondos de distintas procedencias, de diferentes corrientes y periodos cronológicos y hasta con diversos criterios de compra y selección. En este sentido, un caso emblemático es el del Banco Santander, cuyo fondo actual es la consecuencia del proceso de fusiones o integraciones con los bancos Central e Hispano-Americano, lo cual da un carácter escasamente unitario a una colección multiforme y ciertamente pluridisciplinar.

Por otra parte, y a falta de estrategias concretas de adquisición, muchas colecciones empresariales se han ido formando exclusivamente por el impulso sensible de algunos responsables o por el interés regional y sectorial de las propias entidades. Véase en el primer caso como ejemplo el notable gusto de un presidente de Telefónica que ordenó muy acertadamente una amplia compra de la obra del pintor español Luis Fernández. En cuanto al segundo caso, basta para ilustrarlo el predominio de pintores vascos en las colecciones de las cajas del País Vasco. También, la decantación por la escuela luminista en los fondos de algunas cajas levantinas o la predilección de otras entidades por las obras de algunos artistas becados por instituciones públicas cercanas.

Otras cuestiones que han influido también en el desarrollo del coleccionismo empresarial son el escenario fiscal en el que se ha producido y el origen público o privado de las empresas. De hecho, el escaso impulso fiscal al coleccionismo privado ha contrastado con el respaldo público y político a las daciones y donaciones a museos por parte de empresas públicas y privadas. En todo caso, no han sido demasiado frecuentes las experiencias de empresas privadas con estrategias de coleccionismo bien definidas y mantenidas en el tiempo. La mejor de todas ellas es la protagonizada por La Caixa, cuya acertada estrategia coleccionista en los últimos veinte años no sólo ha permitido conformar un excelente fondo de arte contemporáneo español e internacional con una notable revalorización, sino que también ha demostrado las formidables posibilidades de la aportación privada a la cultura cuando las cosas se hacen con inteligencia, eficiencia, rigor y profesionalidad.



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