Jornada 17 de la Liga ACB, allá por finales del mes de enero. El Ricoh Manresa cae con estrépito en la cancha del Etosa Alicante por 77-55 y consuma una nefasta racha de ocho derrotas consecutivas. Sus constantes vitales apenas dan alguna señal. Hundido en la última posición de la tabla, la escuadra del Bagès es, para muchos agoreros, uno de los máximos candidatos al descenso.
La respuesta de la directiva manresana es inmediata: destitución del técnico Xavier García, la gran apuesta por la juventud tras la marcha de Ricard Casas, y búsqueda urgente de nuevo entrenador. El Ricoh Manresa decide sacar del paro a Óscar Quintana, un preparador del que hablan maravillas sus compañeros de profesión, pero quizás más conocido para los neófitos por su continuas peleas con los árbitros durante sus tiempos en el banquillo del Fuenlabrada.
Lejos de explotar su vena pendenciera con los colegiados, Óscar Quintana ha aprovechado su retorno a la Liga ACB para exprimir sus conocimientos y resucitar a un equipo que parecía moribundo al final de la primera vuelta. En la decena de encuentros disputados bajo su mando, el Ricoh Manresa ha logrado restablecer el pulso al sumar seis de las diez victorias que ahora lucen en su casillero clasificatorio.
Alarmas encendidas
Lo peor parece haber pasado en el Nou Congost para una plantilla limitada al máximo de recursos y alimentada por uno de los presupuestos más bajos de la Liga ACB. Después de dos temporadas de desahogo merced a sus pletóricos arranques al mando de Ricard Casas, el equipo catalán pelea ahora por la supervivencia en una batalla más acorde con su potencial económico.
A pesar de haber sumado tres triunfos en sus últimos encuentros como local, la extrema igualdad que impera en la zona baja de la tabla obliga a mantener encendidas las alarmas en el Ricoh Manresa. En vísperas de la visita del Baskonia, el equipo de Quintana ocupa la decimotercera posición de la ACB, igualado a diez victorias con el Caja San Fernando, Llanera Menorca, Granada y Fórum. Un escalón por debajo se sitúan los dos últimos clasificados, el Leche Río Breogán y Etosa Alicante.