Rusia había condicionado su apoyo al grupo radical palestino Hamás a los pasos que diera hacia el reconocimiento de Israel y la renuncia a la lucha armada, además de su adhesión a todos los acuerdos de paz suscritos hasta la fecha. La negativa del nuevo Gobierno controlado por el movimiento integrista a aceptar esas exigencias fue el motivo por el que UE, Estados Unidos y Canadá congelaron sus ayudas a la Autoridad Nacional Palestina. Moscú, sin embargo, no ha seguido esta senda. El ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, prometió ayer al presidente de la ANP, Mahmud Abbas (Abú Mazen) que su país mantendrá sus aportaciones.
Moscú, junto con Washington, Bruselas y la ONU, forma parte del grupo de mediadores internacionales que luchan por conseguir la paz en Oriente Próximo, pero su actitud ha provocado una fisura en el Cuarteto. Lavrov habló ayer por teléfono con Abbas para tranquilizarle y comunicarle que no se interrumpirán las ayudas. El jefe de la diplomacia rusa prometió además intensificar esa asistencia al pueblo palestino con carácter urgente. Según el texto de la misma nota, Abbas respondió elogiando «la solidaridad rusa».
A juicio de Lavrov, la comunidad internacional «debería garantizar la estabilidad y la solución de los problemas sociales y humanitarios del pueblo palestino». El lunes pasado, poco después de que apareciera la noticia de que Occidente suspende las ayudas, el portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Mijaíl Kaminin, ya advirtió de que «el aislamiento mediante la imposición de un bloqueo afectará ante todo al pueblo palestino y agravará aún más la ya de por sí penosa situación humanitaria».
Según Kaminin, la consecuencia más inmediata será «la parálisis del poder y el caos, fenómenos que a su vez pueden generar un nuevo auge de la violencia descontrolada y de la confrontación». Finalmente, Moscú hacía un llamamiento a la comunidad internacional para no aislar al Gobierno de Hamás y evitar así que los acontecimientos se desarrollen «de acuerdo con el peor de los escenarios posibles».
Defensa del diálogo
Tras la victoria de Hamás en los comicios del 25 de enero, Rusia se ha erigido en el principal defensor de la necesidad de dialogar con la organización radical. Kaminin reiteraba esta semana que no se puede dar la espalda a quien tiene el apoyo de la mayoría del pueblo palestino. Ésa fue la razón, recordó el portavoz, que movió al presidente, Vladímir Putin, a invitar a los líderes radicales a visitar Moscú. El Kremlin, no obstante, había rechazado siempre dialogar con terroristas, política que ha aplicado de forma inflexible en Chechenia.
El viaje de la cúpula de Hamás a la capital rusa, el único hasta ahora efectuado a un país miembro del Cuarteto, tuvo lugar a comienzos de marzo en medio de duras críticas por parte de Israel. Aunque la organización palestina no dio su brazo a torcer, la diplomacia rusa valoró muy positivamente los contactos. «La política de diálogo tendrá que terminar dando frutos, Hay que trabajar con Hamás, no boicotearlo», afirmó Lavrov.