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Domingo, 16 de abril de 2006
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POLÍTICA
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Un año del revés electoral que congeló el plan Ibarretxe
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El 75º aniversario del Aberri Eguna -el manifiesto del PNV homenajea a la generación nacionalista que apoyó la legalidad republicana- coincide con el primer aniversario de las elecciones autonómicas que auparon a Juan José Ibarretxe a su tercer mandato al frente del Gobierno vasco. Su triunfo en las urnas, del que mañana se cumple exactamente un año, no resultó una victoria dulce: la coalición PNV-EA perdió 140.000 sufragios y 4 escaños y la suma con su socio en el tripartito, Ezker Batua, se estancó en 32 diputados, uno menos que los cosechados por el PSE y el PP, los grandes adversarios a los que Ibarretxe se había impuesto con un resultado histórico en los comicios de 2001.

El revés electoral frustró toda la estrategia del lehendakari, que confiaba en el apoyo popular para forzar al Estado a negociar su plan de libre adhesión a España, aprobado por el Parlamento vasco y rechazado por el Congreso. El proyecto quedó aparcado en el congelador a la espera de acontecimientos; el documento de paz y de normalización difundido por el PNV en octubre asume sus principios inspiradores -el derecho a decidir, la bilateralidad con Madrid y la consulta-, pero abogando por un nuevo punto de encuentro que aúne las distintas identidades existentes en Euskadi.

El declive electoral y la basculación de la atención política hacia el Estatut catalán y el posible proceso de paz han desdibujado el papel del lehendakari, mientras iba ganando peso el discurso político elaborado desde Sabin Etxea. Fue el partido el hacedor junto al PSOE de los acuerdos que facilitaron el refrendo de los Presupuestos del Estado y de la comunidad autónoma. Y ha sido Imaz quien ha definido la línea a seguir tras el alto de fuego de ETA, al priorizar la paz a «cualquier otra cuestión», como aparece plasmado en el manifiesto del Aberri Eguna.

El lehendakari dirigió el viernes su habitual mensaje desde la Pasión de Balmaseda, en el que reiteró que el cese de la violencia debe ser «irreversible y universal» y pidió responsabilidad a políticos y medios de comunicación. El PP le criticó con dureza por no exigir a ETA «la entrega de las armas».



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