La espada de Damocles que pende sobre la vida de Paco Larrañaga, condenado a pena de muerte en Filipinas, podría desaparecer. El embajador español en aquel país trataba ayer de confirmar si el hijo de Manuel Larrañaga, natural del municipio guipuzcoano de Aia, se encuentra en la lista de los cerca de mil reos filipinos a los que se les conmutará la máxima condena por otra de cadena perpetua.
La noticia la dio ayer la presidenta del país asiático, Gloria Macapagal Arroyo, durante su tradicional mensaje con motivo del Domingo de Resurrección. En su discurso, Macapagal anunció «un cambio de política» con el objetivo de sustituir las penas capitales por condenas de por vida. Una nota oficial posterior concretó que los beneficiados por la medida «se estiman en mil».
El abogado de Paco Larrañaga, Javier Viada, desconocía ayer por la tarde si la medida afectaría a su defendido, aunque esperaba «que Paco sea uno de los beneficiados». Viada se puso en contacto con la familia en Filipinas y con el Ministerio de Asuntos Exteriores en España, pero en ningún caso pudieron confirmarle este extremo. «En febrero se conmutó la pena a otros 200 reos y entonces la presidenta habló de que en las cárceles del país existían unos 1.200 internos», aseguró. Si esto fuera así, las probabilidades de que Paco Larrañaga estuviera en esa lista serían muchas.
Tanto Viada como la familia de Larrañaga han proclamado durante todo el proceso la inocencia del acusado. «El anuncio simplemente habla de conmutar la pena de muerte a cadena perpetua y, en el caso de Paco, nos parecería muy poco porque siempre hemos mantenido que es inocente», apuntó.
«Tenemos esperanzas»
Paco Larrañaga tiene 27 años y lleva más de ocho privado de libertad. En 1999 fue condenado a cadena perpetua junto con otros seis acusados, y posteriormente a la pena capital, por el secuestro, violación y muerte de dos hermanas en la isla de Cebú, en julio de 1997. Según su testimonio y el de varios testigos, Larrañaga se hallaba a 300 kilómetros, en Manila, realizando un examen cuando se produjeron los crímenes. Esta coartada, junto con todas las pruebas que la sustentan, fue desestimada.
En la actualidad, a Larrañaga sólo le queda optar a lograr el perdón presidencial, después de que el año pasado se ratificara su condena a muerte. Durante este tiempo, las autoridades españolas han realizado diferentes gestiones para que la presidenta intervenga en su favor.
Manuel Larrañaga y Margot Osmeña, los padres de Paco, no podían ayer contener su «ilusión» y «esperanza» ante la posibilidad de que su hijo saliera del corredor de la muerte. «Esperamos ver el nombre de Paco en esa lista. Son muchos años viviendo con esta angustia», aseguró el padre desde su domicilio de Cebú.
Ambos se enteraron de la noticia por las llamadas que recibieron desde España. «Aquí no ha salido nada en la televisión ni en la radio». Margot se mostraba más «prudente» que su marido. «No sabemos quiénes serán los beneficiados. Hace pocos meses se conmutó la pena a otros y mi hijo no estuvo entre ellos».