No hay fiesta pagana o religiosa en la que no podamos llevarnos un dulce a la boca. Y es que las penas y las alegrías se llevan mucho mejor con un poco de azúcar. Polvorones y turrones en Navidad, roscón para Reyes, torta de San Blas, tostadas para Carnaval y chocolatada en San Juán. Entre medias, la Cuaresma y la Semana Santa son la excepción, con sus viernes de vigilia en los que, salvo si se paga la bula papal, la Iglesia no permite comer carne. Eran, y son para los creyentes practicantes, días de ayuno y abstinencia. «Una comida al día, con un ligero desayuno y una frugal colación», dicta el Catecismo. Pero, tras el periodo de recogimiento, llegan el Domingo de Resurrección y el Lunes de Pascua, y la 'Mokotsa'.
Antiguamente, era costumbre en los caseríos vascos que al llegar la Pascua, las madrinas elaboraran para sus ahijados un pan especial con tantos huevos encima como años tenía el niño. Con el tiempo, los pasteleros incluyeron azúcares a la masa hasta convertirla en un pasta brisa y sustituyeron los huevos cocidos por otros de chocolate. Esta tradición, casi perdida en Vizcaya, la ha vuelto a recuperar el gremio artesano de pasteleros y confiteros.
Ayer los escaparates ya mostraban estos bollos, escandalosos para los ojos de los niños. Decorados con plumas de colores, pollitos, chicles, gominolas, confites, esponjas y «lo que quieras», cada uno de sus tres picos lucen huevos de chocolate. A lo largo de toda la semana, la mayoría de las 150 confiterías vizcaínas elaborarán entre 7.000 y 8.0000 pasteles para delicia de los más pequeños. «El dulce se come y mucho en Vizcaya. Nuestro clima, al ser más fresco, permite trabajar y conservar mejor las cremas, natas y mantequillas de ahí que tengamos tanto prestigio en el país», afirma José Manuel Angulo, vicepresidente del gremio.
Su origen no es muy conocido, pero «algunos dicen que se debe a la prohibición impuesta por la Iglesia en el siglo IX de comer huevos durante la Cuaresma. Una vez pasada, su consumo se popularizó hasta llegar a ser un símbolo de estas fechas en Euskadi», recuerda el pastelero Eduardo Bizkarra. En Gernika la tradición nunca se perdió «aunque ahora que la gente se va de vacaciones, no hacemos tantas», indica Jon Erezuma que horneará 650.
Su nombre también parece un misterio y cambia según la zona. En el valle de Arratia, 'Mokotsa', y en Gipúzcoa, 'Opilla'. En Santurtzi mañana también se podrán degustar los 'Cornites'. «Es un pan relleno de chorizo y huevo. Subimos al Serantes a comerlo». Y Santas Pascuas.