La Variante Sur ferroviaria apura los trámites para convertirse en una realidad. El Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco ya ha iniciado las gestiones para determinar el impacto ambiental del futuro trazado, diseñado para evitar el paso de mercancías por los cascos urbanos. Con una longitud de 18 kilómetros, la nueva infraestructura conectará en Ortuella con el túnel del Serantes. Su misión: evacuar los convoyes procedentes del Puerto de Bilbao. Después de surcar los montes de Triano, el recorrido concluirá en Basauri, donde enlazará con la 'Y' vasca.
Desde 2001, vecinos de la cuenca minera reclaman la construcción de la variante para que las mercancías no atraviesen los núcleos de Ortuella y Trapagaran. El problema radicaba en que se había contemplado la línea C-2 de Cercanías Renfe como vía de salida. A este clamor popular se le unieron los Ayuntamientos de la zona y el Gobierno vasco. El Ministerio de Fomento dio marcha atrás y, una vez consumado el desembarco de los socialistas en el Ejecutivo central, se comprometió a ejecutar las obras. En principio, los trabajos empezarán a partir de 2008.
Antes de que el proyecto comience a materializarse, el camino se presenta largo y complicado. El Ayuntamiento de Ortuella reclama a las instituciones el soterramiento del trazado a su paso por el municipio. «Hay que minimizar los daños al medio ambiente y alejar el recorrido de barrios como Bañales, Saugal y Golífar», insistió el edil de Urbanismo, Txemi Tejedor (EA). «No queremos ningún derribo ni expropiación de terrenos», reivindicó.
En este sentido, el Consistorio ha presentado un extenso informe técnico al Ejecutivo autónomo. En el documento, la Administración local insta a los responsables autonómicos a que, a la hora de evaluar el impacto ambiental del proyecto, tengan en cuenta que en la zona «hay antiguas galerías mineras y balsas de decantación».