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EN LA DISTANCIA CORTA
César Arrondo (Ciudad de La Plata, Argentina) Nuestro colaborador de hoy es profesor en la Universidad Nacional de La Plata y nos envía un texto, del que ofrecemos un extracto, desde el otro lado del océano para recordarnos una efeméride ocurrida hace tres cuartos de siglo. «El día 14 de abril se cumple el 75 aniversario de la proclamación. por el alcalde de Getxo, José Antonio Aguirre, de la República vasca, la cual formaría parte de una Federación de repúblicas españolas. Este hecho tuvo lugar en un marco histórico adecuado, con la caída de Primo de Rivera en el año 1930 y la posterior firma del Pacto de San Sebastián, por el cual, toma forma la posibilidad de reivindicación nacional para catalanes y vascos. Será también un 14 de abril de 1931, cuando se proclame la República española, a sólo dos días de la realización de las elecciones municipales. Eusko Ikaskuntza (Sociedad de Estudios Vascos) tomará la responsabilidad de redactar un Estatuto General para el Estado Vasco, que estaría conformado por los cuatro Territorios Históricos de Hegoalde. Aguirre firmará un manifiesto junto a otros cargos, dirigido a todos los alcaldes de Hegoalde, donde se expresará el deseo de formar una República Vasca, que formaría parte de una República Federal española. Además, los vascos solicitan el reconocimiento a la República Vasca, la cual libremente representara a nuestra nación, y se establecerá sobre un gobierno propio. Hoy, 75 años después, resulta importante recordar los proyectos que José Antonio Aguirre atesoraba hacia el año 1931, más allá de que los posteriores hechos determinaron que recién en el año 1936, se aprobará un Estatuto que posibilitará la conformación del primer Gobierno Vasco.
Aiala Olabarri (Florencia, Italia): Concluimos hoy la carta remitida por una estudiante vasca desde la bella Florencia, donde reside desde hace dos meses. «Si te pierdes en Florencia y preguntas a alguien, has de mirar muy bien a quién eliges. Esto no es Bilbao, no. Hay que estar vigilante. Y es normal, con la cantidad de turistas despistados y despreocupados que la visitan, los ladronzuelos -la mayoría de ellos inofensivos- lo tienen fácil. Una última recomendación: si vienes en busca del auténtico helado italiano, prepárate para recibir un buen sablazo, pero también para hacerte amigo del heladero. Es lo que tiene esta ciudad. Me siento como en casa, aunque la extrañe. Será cosa del carácter italiano
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