El Correo Digital
Lunes, 17 de abril de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
De Marbella a la trena
Me acabo de comprar un apartamento en Marbella, casi me rompen las olas en el portal, algo idílico ciertamente. He dado una buena parte en dinero de ese que llaman negro, aunque el mío era de colorido variado, y muy legal por cierto. Ganado a pulso y con el sudor de mi frente y la de mi mujer, dos frentes sudorosas que ahora ven cómo algo legal se convierte, en el tránsito de papel a ladrillo, en algo negro y de lo que no se debe hablar. En fin. El caso es que me iban a entregar las llaves el Miércoles Santo, hermoso día. Me imaginaba en el balcón de dos metros cuadrados, la vista puesta en la mar, contemplando el procesionar de las merluzas y los calamares cual nazarenos de pasión marina, la Semana Santa perfecta, mientras las olas continuaban rompiendo en mi portal, construido según la memoria de calidades en materiales anticorrosión, que no 'anticorrusión'. Y ya no hay llaves, y el negro sudor de mi frente, y de la de mi santa, evaporado con la llegada de los primeros calores. Tócate las narices. Nos hemos apuntado a la Asociación de Víctimas del Terrorismo Marbellí, de reciente creación y en conexión permanente con la de Damnificados por Tornados, Ciclones, Ciclones B y Tormentas tropicales, dicen que por la similitud. Mientras tanto, el señor que me enseñó el plano del apartamento está en paradero desconocido. Mi madre, que es muy buena, dice que seguro ha tenido un ataque de amnesia. Nos han dejado el Ayuntamiento con los sillones vacíos, qué tentación. Algunos ya se relamen y frotan las manos. Porque no hay mal que cien años dure, y lo de la prisión, los insultos de la ciudadanía a sus ediles, los cabreos prolongados, durarán lo que las procesiones de Semana Santa, y de Marbella, a la trena, y de la trena, a Marbella, si no, al tiempo.



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