Si en un concurso preguntaran por las dos cosas más dispares en el mundo, una respuesta podría ser: las voces de Jane Birkin y Tom Waits. Dulce, aniñada y un punto erótica la primera, ronca, cavernosa y solitaria la segunda, un dúo entre ambos cantantes pasaría a la historia por haber intentado lo imposible. O casi. Porque algo de esto hay en el último disco de la Birkin, 'Fictions' (Capitol-EMI), compuesto por doce temas, entre los que incluye tres versiones: 'Alice', de Waits; 'Harvest Moon', de Neil Young, y 'Mother Stands For Comfort', de Kate Bush.
Las tres quedan bien gracias los susurros de la vocalista y a los productores del álbum, Renaud Letang y Gonzales, aunque haya que consultar la lista de canciones para darse cuenta de que, efectivamente, se trata de esos temas. Jane Birkin las ha dejado irreconocibles, especialmente la de Neil Young. No obstante, entre los derechos de los versionadores está el apropiarse de los temas para hacer algo nuevo. Se han cometido muchos asesinatos musicales al amparo de esta filosofía, pero también se han logrado sonidos inéditos y gratos al oído. La versión de Kate Bush sería un ejemplo de esto último.
A punto de cumplir los 60 años, Jane Birkin ha realizado este homenaje a los músicos que siente más próximos y se ha juntado con las jóvenes generaciones, que han compuesto para ella los nueve temas restantes de 'Fictions', algunos de los cuales cuentan con la guitarra de Johnny Marr, el fundador de The Smiths junto a Morrisey.
Resalta con un brillo especial -psicodélico- 'Waterloo Station', de Rufus Wainwright, un guiño a la historia británica interpretado por una inglesa de nacimiento, y 'Home', la canción de The Divine Comedy que ha servido como primer sencillo del álbum.
También canta en francés -su lengua habitual en la música- tres temas del álbum. Uno de ellos, compuesto por la estrella gala del momento, Dominique A, que le ha regalado 'Où est la ville?', una canción suave en las formas y dura en el contenido de la letra.
Birkin sigue con este disco la estela de su anterior grabación, 'Rendez-vous', en el que cantaba canciones de Caetano Veloso, Manu Chao y Bryan Ferry, algunas de ellas a dúo con los propios compositores. Con esta fórmula se despega cada vez más de quien fue su marido y mentor en la música, Serge Gainsbourg, con el que grabó la archiconocida 'Je t'aime, moi non plus', que él había compuesto pensando en su anterior mujer, Brigitte Bardot.
Veneración a Gainsbourg
Ambos se convirtieron en una de las parejas más populares del París de los sesenta, gracias a esta canción de un evidente erotismo, que llegó a a ser condenada por el Vaticano. Birkin, hija de un aristócrata británico y de la actriz Judy Campbell, se había dado a conocer en el Londres pop de principios de la misma década.
Sus comienzos como actriz se remontan a películas como 'The Knack', de Richard Lester, y 'Blow Up', Michelangelo Antonioni, una de las referencias de los intelectuales de la contracultura. La unión con Gainsbourg, al que conoció en el rodaje de la película 'Slogan', cambiaría para siempre la orientación artística de su pareja, que se separó en 1981.
A pesar de la separación, los dos continuaron colaborando hasta la muerte de Gainsbourg en 1991. Birkin siempre veneró el talento de su marido, y en 2002 dedicó el álbum 'Arabesque' a sus composiciones, si bien las impregnó de aires argelinos, andaluces, judíos y gitanos. Poco a poco, gracias a discos como 'Fictions', se va separando de la sombra de Gainsbourg, para unirse a la de otros compositores. La pareja, de todos modos, sigue de actualidad. Birkin acaba de grabar un tema junto a Franz Ferdinand en un disco de homenaje al que su su marido, titulado 'Monsieur Gainsbourg'.