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Lunes, 17 de abril de 2006
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«La afición se merece que sigamos trabajando»
Un desmoralizado Javi Pérez asegura que «la salvación está más imposible que ayer, pero nuestra obligación es seguir peleando»
«La afición se merece que sigamos trabajando»
PENSATIVO. Javi Pérez ve el futuro complicado. / FÉLIX MORQUECHO
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Hace tiempo que el Eibar inició su salto al vacío y tras comprobar que el paracaídas no se abría ahora ve con resignación que el de seguridad tampoco funciona y que se va a estrellar. Ante eso poco ya puede hacer y decir su entrenador, Javi Pérez, que sumó ayer ante el Hércules (0-1) la cuarta derrota en los cuatro partidos que lleva al frente del equipo armero. Totalmente desmoralizado, prometió lo único que puede prometer. Que el equipo va a seguir trabajando no sólo hasta que se consume el descenso, sino hasta el final, porque es su obligación y porque se lo debe a una afición que ayer despidió a un impotente Eibar con aplausos.

«La verdad es que es difícil dar una explicación en la situación en la que estamos. No hemos sabido jugar con el marcador en contra. Hemos peleado, pero así como otros días daba la sensación de que podíamos reaccionar, hoy no ha sido así. Con el gol a favor al Hércules se le ha puesto muy bien el partido y no hemos sabido jugar. Nos hemos limitado a jugar un juego que les beneficiaba a ellos. La ansiedad de querer igualar el marcador nos ha ido cegando y nos ha llevado a jugar un juego que les convenía a ellos», señaló el preparador azulgrana, al que lógicamente le quedan ya pocos argumentos diferentes para explicar tanto infortunio.

«¿Qué vamos a decir? Que quedan nueve jornadas y que vamos a ir a ante el Ciudad de Murcia a ganar. Es lo único que podemos decir. La afición se merece que sigamos trabajando. Que afrontemos lo que queda con la cabeza alta, peleando y metiendo el pie. Cuando matemáticamente se dé el descenso, en el caso de que se dé, el deber del equipo es seguir entrenando, trabajando y peleando por sacar los máximos puntos posibles». «Llevo muchos años en el Eibar y la afición siempre ha estado ahí. No se le puede hacer ningún reproche. Sabe lo que tiene y va a poyar hasta el final. La pena es no poder recompensarle y darle las alegrías que merece».

La sensación que da el Eibar es la de un equipo entregado a su cruel destino y eso se reflejaba también en el rostro de Javi Pérez, aunque lógicamente no quiso darse por vencido mientras haya un resquicio de esperanza. «La salvación está más imposible que ayer, pero vamos a seguir, primero porque es nuestra obligación. Hace años estábamos en una situación parecida, en la que teníamos que ganar todo. Es muy difícil, aunque imposible aún no. Hay que llegar al máximo de puntos posibles. Que nadie piense que vamos a ir a Murcia de excursión. El partido del sábado con el Ciudad de Murcia es muy difícil, pero tenemos que ir a ganar. Los jugadores están dispuestos a ello y el que no lo esté se quedará fuera».

Ni siquiera el cambio de banquillo en Ipurúa -el Eibar estuvo en el que habitualmente ocupan los visitantes- tuvo el efecto esperado. «Siempre te preguntas porqué nos ponemos lejos del linier. No sé si favorece o no, pero puede influir. Cuando las cosas salen mal hay que cambiar lo que sea, pero no nos ha valido para nada».



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