Es una oportunidad deseada. Después de muchos meses en la sombra y de esforzado trabajo una inoportuna lesión de Llona ha catapultado a Héctor Pajares -por lo visto el pasado jueves ante el Náxara- a la titularidad como posible sustituto del capitán blanquirrojo. Por cualidades y características son dos jugadores de medio del campo con carácter ofensivo. Son hombres que dan el pase definitivo y organizan el juego del equipo.
Juan Carlos Herrero, que ya lo tuvo a sus órdenes en el Agoncillo, conoce bien a este centrocampista riojano de 27 años y parece darle el testigo para que conduzca al club blanquirrojo a la fase de ascenso a Segunda B. Quedan cinco partidos y esos cinco puntos de margen que maneja el Logroñés respecto al Haro pueden ser suficientes, pero para evitar relajaciones de última hora, Pajares apuesta por «seguir trabajando como hasta ahora, porque se juega como se entrena».
En su debe está su falta de actividad en los últimos meses, ya que sólo ha jugado en once partidos. Curiosamente siempre que ha estado en el once titular ha disputado todo el encuentro -cuatro choques, Náxara (dos ocasiones), Villegas y Rapid-. Ahora, en este final de campaña Herrero le puede dar la alternativa definitiva.
-Tras lo visto ante el Náxara, le puede llegar su oportunidad.
-Eso parece. Nunca es bueno entrar en el equipo por la lesión de un compañero, pero en esta plantilla hay gente como para que no se noten las ausencias.
-Después de haber contado con pocas opciones de jugar, le puede llegar el momento de reivindicarse en la fase más caliente de la temporada.
-Nunca se sabe. Hasta ahora he tenido pocas oportunidades y es cierto que ahora puede que tenga más opciones de jugar, pero tengo que seguir como hasta ahora, con los pies en el suelo y seguir trabajando en cada entrenamiento. No queda otra si quiero mantenerme dentro del equipo.
-¿Acusó la falta de inactividad?
-Tenía miedo por el tema del ritmo, por saber si iba a poder aguantar, pero comprobé que estuve mejor de lo esperado. No tuve problemas y aguanté bastante bien. Creo que no noté que llevaba tiempo sin jugar (en la segunda vuelta sólo había jugado veinte minutos ante el Calahorra y el partido entero frente al Rapid).
-Por la forma de jugar del equipo, poco se le pudo ver en La Salera.
-Hay que ser realistas. El partido ante el Náxara era fundamental y la obligación era sacar los tres puntos. El campo era impracticable, por lo que no se podía jugar y andar con medias tintas. Sabía que iba a ser un partido con mucho juego aéreo y que apenas se iba a tocar. Es cierto que quizá los que no sigan al equipo se pudieran llevar una decepción, pero no se podía hacer otra cosa. Ante el Alberite hay que intentar volver a ser los que éramos.
Estado físico
-Últimamente se ve un Logroñés más pesado, sin frescura. ¿Acaso ha bajado el nivel físico?
-Es cierto que los jugadores que más minutos han acumulado están un poco cargados de piernas. Les falta esa chispa que sí tenían en otro momento, pero a todos los equipos les pasa a lo largo de la temporada. Y no hay que darle más vueltas.
-¿Puede ser el momento de dar descanso a algunos jugadores pensando en el 'play off?
-Siempre se puede intentar, aunque para empezar no tenemos que confiarnos. Llevamos cinco puntos de margen y sí es cierto que se pueden dosificar los esfuerzos.
-Incluso se puede jugar con el tema de las tarjetas.
-Está ahí y si los resultados acompañan siempre será mejor llegar a la fase de ascenso con el mayor número posible de jugadores disponibles.
-Y siendo primeros, jugando bien al fútbol y goleando. ¿Es una presión añadida por defender estos colores?
-La gente siempre nos exige lo máximo. Está claro que cuando saltas al campo intentas hacer las cosas lo mejor posible. Hay días que sí salen, pero hay otros que no. En mi caso esa presión, una vez que saltas al terreno de juego, desaparece. Sólo piensas en el balón y en jugar al fútbol como sabes. HÉCTOR PAJARES, JUGADOR DEL LOGROÑÉS