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Lunes, 17 de abril de 2006
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Imágenes por satélite prueban la escalada nuclear de Teherán
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A medida que crece la amenaza de un ataque militar contra las instalaciones nucleares de Irán, la república islámica está ampliando sus plantas y cimentando las capas de tierra que las protegen bajo la superficie, según muestran las imágenes de satélite dadas a conocer ayer por la organización estadounidense The Istitute for Science and International Security (ISIS).

Según la lectura que sus expertos hacen de las fotografías que la organización ha comprado a la empresa comercial de satélites Digital Global, las instalaciones para conversión de uranio de Isfahan tienen un tercer túnel de entrada que no existía en las imágenes tomadas en febrero del año pasado.

Los montones de tierra que se detectan junto a él muestran, a juicio del experto nuclear David Albright, que las excavaciones continúan. «Esta nueva entrada indica que sigue en marcha la construcción de nuevas instalaciones bajo tierra o la expansión de la que ya existe», dijo el ex inspector de armas de Naciones Unidas.

No es el único descubrimiento que el ISIS mostró ayer al público, con fotografías que pueden verse en su 'website' www.isis-online.org. En la planta de enriquecimiento energético de Natanz, las imágenes muestran la ampliación de las salas centrífugas en cascada y la adición de nuevas capas de cemento y tierra que la ocultan incluso a más profundidad de la superficie, protegiéndola así de un ataque aéreo. Según sus cálculos comparativos, las instalaciones han pasado de estar ocho metros bajo tierra a 17.

Esta información coincide con la teoría de la revista 'New Yorker', que la semana pasada publicó que Estados Unidos considera un ataque nuclear sobre las instalaciones iraníes, ante el temor de que un bombardeo convencional no lograse destruirlas. El Gobierno estadounidense ha negado la información publicada por el mismo periodista que sacó a la luz el escándalo de la prisión de Abú Ghraib. De hecho, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, la ha calificado de «fantasilandia».

Un plazo de diez años

En realidad no es ninguna sorpresa el que Irán se prepare para un posible ataque, y ni siquiera que esté ampliando sus instalaciones. El Gobierno de Mahmud Ahmadineyad ha anunciado su intención de acelerar la producción de energía nuclear con fines meramente civiles de las actuales 200 salas centrífugas hasta 3.000 en dos años, pero los mismos expertos del ISIS no creen que lo consiga. La Administración que dirige George W. Bush estima que el régimen islámico necesita al menos una década más para desarrollar la capacidad de producir energía capaz de alimentar cabezas de misiles.

El ayatolá Akbar Hashemi Rafsanyani, ex presidente iraní y actual líder de uno de sus más influyentes consejos religiosos, se dispone a visitar Kuwait para calmar a sus vecinos sobre su creciente capacidad nuclear. Según Rafsanyani, su país «está al servicio de la región».

Estas palabras, que han sido recibidas de buen grado en el emirato, no han calmado, sin embargo, la preocupación por las consecuencias que tendría para toda la zona un nuevo enfrentamiento bélico con Estados Unidos.

Washington también afina su capacidad nuclear, aunque más bien con la intención de ganar control sobre sus cabezas en caso de que caigan en manos indeseadas. A final de año la Administración Nacional de Seguridad Nuclear anunciará cuál de los dos proyectos que concursan es el escogido para reemplazar gradualmente a lo largo de una década sus 6.000 cabezas atómicas. A cambio de la capacidad para desactivarlas a distancia, el Gobierno norteamericano está dispuesto a reducir un poco su fuerza.



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