El Congo es uno de los países más codiciados de África. A la producción de cobre, oro, diamantes, madera y café se une ahora el petróleo. Pero lo que lo hace diferente del resto es el coltán o columnita-tantalita, un mineral muy poco conocido, pero indispensable para el desarrollo de las nuevas tecnologías: móviles, ordenadores o consolas para videojuegos. Congo es el primer productor del mundo y se cree que en su subsuelo se encuentra el 80% de las reservas mundiales de esta materia prima.
Esta riqueza y, sobre todo, el tráfico ilegal de coltán ha sido, en parte, la razón de sus males, y una de las causas de la guerra. «Es una paradoja que al mismo tiempo que Bill Gates está dando dinero para que se vacunen niños, ayudó a fomentar una guerra en el país», afirma el historiador congoleño Didier Gondola. Y supuestamente Gates tiene garantizado el suministro de coltán para los próximos diez años. Góndola opina que «la gente debe saber que el portátil o el teléfono que uno usa están empañados de sangre del Congo».
A pesar de la riqueza, la mala explotación de los recursos lleva a que la población no reciba nada a cambio. Según el Fondo Monetario Internacional, sólo en el sector de los diamantes, el Estado congoleño pierde más de 70 millones de euros al año por falta de pago de impuestos y de derechos de explotación.