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aberri eguna
El PNV advierte a Batasuna y ETA de que no se dejará arrastrar por su estrategia
Imaz e Ibarretxe, que llama a rescatar los derechos históricos, exigen que los vascos decidan
El PNV advierte a Batasuna y ETA de que no se dejará arrastrar por su estrategia
BILBAO. El lehendakari Ibarretxe saluda a una de las asistentes al Aberri Eguna del PNV. / FOTOS LUIS ÁNGEL GÓMEZ
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El PNV certificó ayer, en la conmemoración emblemática para el nacionalismo del Día de la Patria vasca, su voluntad de marcar distancias con la izquierda abertzale, no dejarse enredar en sus planteamientos e intentar hacerse fuerte en la centralidad política y sociológica de Euskadi frente a ETA y Batasuna, por una parte, y los socialistas, por otra, en el nuevo escenario abierto por el alto el fuego permanente de la organización terrorista. A unos y otros dirigió sus críticas el presidente del Euzkadi buru batzar, Josu Jon Imaz, quien, no obstante, reservó sus palabras más acres para la banda armada y la formación ilegalizada, a los que advirtió de que su partido no ha cumplido una trayectoria de 111 años para «hacer el canelo y seguir las estrategias de quienes lo único que han hecho hasta ahora ha sido equivocarse». El líder jeltzale reivindicó la capacidad de decidir «sin vetos» de Madrid, una exigencia que el lehendakari exacerbó reiterando que la Constitución de los vascos son sus derechos históricos y llamando a «rescatarlos» para encarar la reforma del marco jurídico-político.

Imaz e Ibarretxe compartieron tribuna en la Plaza Nueva de Bilbao, llena, sin rebosar, de militantes que saludaron con aplausos sus intervenciones en un Aberri Eguna sobre el que planeó la sombra alargada del alto el fuego. Fueron dos discursos de distinta inspiración y lenguaje, aunque con dos hilos conductores en común: la renovada defensa del reconocimiento del derecho de decisión -que se perfila como asunto nuclear en una futura mesa de partidos- y la reivindicación del liderazgo del PNV, al que Ibarretxe atribuyó un «papel fundamental» en un proceso de pacificación que ha estado capitalizado por la izquierda radical y los socialistas. El lehendakari, que recibirá el miércoles a Otegi, eludió censurar a los primeros e incidió en que aunque los abertzales celebren por separado el Día de la Patria, sí comparten su creencia en la existencia del pueblo vasco y su capacidad de decidir.

Imaz no rehuyó el cuerpo a cuerpo dialéctico con la izquierda abertzale, más bien todo lo contrario. El líder del EBB aseveró que Euskadi es hoy «más nación que nunca» y achacó el «salto de gigante» consumado desde la Transición a «la visión estratégica» que entonces tuvo su partido. «Éste es nuestro balance de la construcción nacional», proclamó, antes de llamar a los suyos a mantener «la cabeza bien alta, sobre todo ante los que se equivocaron hace 29 años», «entorpecieron el camino» y «sólo han traído tragedia, dolor, sufrimiento y destrucción».

Él y los suyos, dijo, se empeñarán en que «todo esto termine» y van a «ayudar a ese mundo a transitar hacia la democracia y la política». Pero lo que no piensan tolerar, según dejó sentado Imaz con nitidez, es que ETA y la izquierda abertzale intenten hacer 'tabula rasa' de este cuarto de siglo de desarrollo autonómico y «manchen el acierto de la apuesta» del PNV en favor de la identidad de Euskadi, su autogobierno y sus instituciones. En tono muy duro, les acusó de querer «deformar la Historia» con «toda esa literatura infumable, farragosa y barata que despliegan en sus zutabes», los boletines internos de la organización terrorista.

Escaldado del fiasco de Lizarra y persuadido de que cualquier nuevo consenso sobre el futuro político de Euskadi debe sumar a los no nacionalistas, Imaz apeló a sus bases para que no sean «incautos» como lo fueron «muchos abertzales de buena fe» al finalizar la dictadura y «desconfíen» de quienes han abogado históricamente «por el 'todo o nada'». «Tranquilos, nosotros a nuestro camino», conminó entre aplausos de la concurrencia, ante la que enfatizó el valor de construir «nación día y día» con la gestión institucional y la importancia de «acertar» de nuevo.

El «cepillo» de Guerra

Imaz combinó esa crítica con otra, más tibia, hacia los socialistas. El líder jeltzale censuró unas recientes declaraciones de Alfonso Guerra en las que se felicitó de haberse «cepillado» el plan Ibarretxe, una expresión que el lehendakari había afeado minutos antes por «machista» y por «las chanzas» que suscitó. Imaz recordó, con retranca, que «ese personajillo» tuvo que abandonar el Gobierno por «pasar el cepillo» a través del despacho de su hermano, lo que le dio pie para reprochar a los dirigentes del PSE que no contravinieran a su compañero de partido. «Son expertos en pasar el cepillo al autogobierno de este país», censuró, e ironizó sobre el «tupé» que tienen al celebrar el aniversario del Estatuto.

La frase aún dio para más, cuando Imaz le agradeció que haya proporcionado una justificación para un futuro referéndum en Euskadi: el cambio de marco será preciso, coincidió con Ibarretxe, para que Madrid «no pueda cepillarse la voluntad» de Euskadi. El burukide insistió en que lo prioritario es asentar la paz, pero también en que, asegurada ésta, los partidos deberán negociar un nuevo Estatuto, cuyos pilares situó en el derecho a decidir, la bilateralidad con el Estado y «el reconocimiento de Euskadi como sujeto político».

El lehendakari y él se mostraron convencidos de que los vascos «nunca» han sentido tan «arraigado» que serán ellos los que determinen su porvenir, aunque ese ejercicio, admitieron, deberá nacer del «pacto». «Eso es imparable», concluyó Ibarretxe, que recuperó el espíritu de su plan, se remontó a la abolición «por la fuerza» de los Fueros y advirtió de que «cualquier solución» partirá de la actualización y desarrollo de los derechos históricos. Dio por hecho que «la violencia se ha acabado» y que, tras la verificación «ética» del alto el fuego, vendrá la «democrática» con una negociación multipartita. «Esa hora ha llegado».

l.perez@diario-elcorreo.com



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