Benedicto XVI exhortó ayer, en su primera bendición Urbi et Orbi del domingo de Pascua como pontífice, a la búsqueda de una «convivencia pacífica» entre los pueblos, las culturas y las religiones del mundo. El Papa abogó, en particular, por la llegada de la paz a Irak, así como por una solución «negociada y honorable» a la crisis nuclear iraní y la superación de los obstáculos que separan a palestinos e israelíes. También pidió que en América Latina se «mejoren las condiciones de vida».
Ante una multitud de más de 100.000 peregrinos, turistas y romanos congregados en la Plaza de San Pedro, Benedicto celebró además su 79 cumpleaños. «Hoy, en esta era moderna marcada por la ansiedad y la incertidumbre, vivimos la Resurrección que cambia el sentido de nuestra vida y la historia de la humanidad», indicó durante la tradicional bendición 'a la ciudad y al mundo' impartida desde el balcón central de la Basílica de San Pedro tras la celebración de la Eucaristía.
«Que se refuerce (...) la voluntad de lograr una convivencia pacífica entre etnias, culturas y religiones, que alejará la amenaza del terrorismo», instó el Papa.
Benedicto VXI también tuvo palabras de aliento para israelíes y palestinos, abogó por unas «negociaciones serias y leales» con Irán en el caso nuclear y deseó «serenidad» y «concordia» a los italianos tras las recientes elecciones legislativas.
Iberoamérica
«Que el espíritu de los vivos infunda un renovado dinamismo en los esfuerzos de los países latinoamericanos para que mejoren las condiciones de vida de millones de personas y las instituciones democráticas se consoliden, en un espíritu de concordia y de activa solidaridad», reclamó, en lengua italiana, desde el balcón central de la basílica de San Pedro. Además, hizo un llamamiento a que «desaparezca la plaga de los secuestros» en esa y otras regiones del mundo. Ddurante su saludo en 62 idiomas, tradicional de esta festividad, el Papa deseó a los fieles hispanohablantes «una buena y feliz fiesta de Pascua con la paz, alegría, esperanza y amor de Jesucristo resucitado».
A israelíes y palestinos los invitó «al diálogo paciente y perseverante que supere los obstáculos antiguos y nuevos» para solucionar el conflicto en Tierra Santa. Sin citar expresamente a Irán, reclamó «negociaciones serias y leales» entre la comunidad internacional y la república islámica sobre la crisis nuclear, con el fin de «lograr una convivencia pacífica» que «alejará la amenaza del terrorismo». Para Irak pidió que la paz «prevalezca por fin» sobre «la violencia trágica que sigue causando víctimas».