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Lunes, 17 de abril de 2006
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VIZCAYA
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Seis de cada diez barcos revisados en Bilbao presentan alguna deficiencia
Los inspectores cursaron visita en 2005 a 186 buques, seleccionados según sus factores de riesgo
Seis de cada diez barcos revisados  en Bilbao presentan alguna deficiencia
CARGUERO. El 'Konstantinos' llegó en 2003 al Puerto de Bilbao con una vía de agua. / FERNANDO GÓMEZ
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LOS OCHO DETENIDOS
'Rona': carguero eslovaco con 19 deficiencias, que permaneció once días retenido entre enero y febrero.

'Zapadnyy': buque cisterna ucraniano que estuvo detenido cuatro días en marzo. Presentaba 36 deficiencias.

'Al Shaymaa': mercante de pabellón egipcio que llegó a Bilbao en abril. Estuvo detenido cinco días, por 28 incumplimientos de la norma.

'Volga-44': mercante con bandera maltesa. Presentaba trece deficiencias y estuvo detenido siete días en abril.

'Pamir Ozgul': carguero turco con 22 deficiencias, de las que 15 eran motivo de detención. Estuvo seis días en Bilbao, en abril.

'Apollo Bear': carguero de Antigua y Barbuda con seis deficiencias. Detenido cuatro días en junio.

'Ouarsenis': mercante argelino. En agosto, estuvo detenido dos días con once deficiencias.

'Flintereems': en noviembre, este carguero con pabellón de las Antillas Holandesas estuvo detenido dos días, por cinco incumplimientos de la normativa.

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Los ciudadanos de tierra adentro -y algunos lo son aunque vivan a dos metros de la costa- no suelen hacerse una idea de las magnitudes implicadas en el transporte por mar, un sector en el que se habla con naturalidad de miles de toneladas porque el kilogramo resulta insignificante. Tampoco conciben la complejidad de un buque mercante, un petrolero o un gasero, auténticas ciudades flotantes que están reglamentadas por cientos de normas, desde las que establecen las condiciones de seguridad en la navegación hasta las que determinan la temperatura de las despensas. Los inspectores portuarios se encargan de velar por que esos requisitos se cumplan, a través de revisiones a los barcos que tocan tierra.

En el Puerto de Bilbao, se realizaron a lo largo del año pasado 186 inspecciones de este tipo y se detectaron deficiencias en 109 de los buques, es decir, casi el 60%. La proporción es tan alta porque la selección no se hace al azar: la capitanía estudia a diario el boletín de entradas de barcos y consulta los 'antecedentes' y características de cada uno, para ver si presenta un perfil de riesgo. Según el Memorándum de París, convenio internacional que regula las revisiones, cada buque tiene su 'target factor', un coeficiente basado en su antigüedad, su sociedad clasificadora, su bandera, su carga y las inspecciones que ha pasado. En algunos casos extremos, este conjunto de características equivale a un mensaje inequívoco: examinen este barco.

Los inspectores tienen que comprobar si el buque cumple todos los convenios preceptivos para navegar: el de seguridad para la vida humana, el de lucha contra la contaminación marítima, los de carga y arqueo, el de condiciones de vida de los marineros, el de tripulaciones, el de luces y marcas de navegación... Algunas deficiencias, por su gravedad, implican la detención del barco, una medida que, en 2005, se adoptó con ocho buques en Bilbao. El que permaneció más días en esta situación -concretamente, once- fue el 'Rona', un carguero de bandera eslovaca que presentaba diecinueve irregularidades, en cuestiones como dispositivos contra incendios, seguridad de la estructura, mantenimiento o certificados de parte de la tripulación. Sin embargo, el número más alto de incumplimientos -36- correspondió al 'Zapadnyy', un buque cisterna ucraniano que estuvo detenido cuatro jornadas.

Más control

No obstante, el subdelegado del Gobierno en Vizcaya, Miguel Ángel Fernández, considera que el estado general de los barcos cada vez es mejor. Y no habla sólo como representante del Ejecutivo -las capitanías dependen de la Dirección General de la Marina Mercante y ésta, del Ministerio de Fomento-, sino también como jefe de máquinas que, en los 70, conoció la picaresca de las tripulaciones para enmascarar los defectos de sus buques: en aquella época eran comunes trucos como cubrir de tela la fractura de un bote roto y pintarla del mismo color que el resto de la embarcación. «Ahora cada vez hay más control y más garantías y el porcentaje de barcos con deficiencias está disminuyendo», explica. Fernández destaca, además, que los buques han de superar también las inspecciones de su sociedad clasificadora, con plazos cada vez más cortos a medida que el barco envejece. «Todo ha mejorado mucho».

De todas formas, los 'buques chatarra' todavía no se han erradicado de los océanos. El Memorándum de París mantiene en su web una sección titulada 'Pillados en la red', una galería de horrores navales con imágenes de corrosión, abandono e irreversible deterioro que espantan al ciudadano de tierra adentro, pero también al lobo de mar más avezado.



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