Las diez procesiones que han recorrido este año las calles de Bilbao durante la Semana Santa han reunido a más de 135.000 fieles, 10.000 más que en 2005. Estaban previstos trece desfiles, pero tres de ellos tuvieron que ser suspendidos a causa de la lluvia. Y es que la meteorología ha marcado un año más el transcurrir de los actos religiosos por la capital vizcaína.
No pudieron celebrarse la Procesión de la Luz y la de la Resurrección. La Cofradía de Santiago Apóstol decidió resguardar la talla de Nuestro Padre Jesús del Amo debido a que la lluvia caída el sábado causó daños en una fisura de la imagen.
Además, la del Santo Cristo de la Humildad y Nuestra Señora de la Caridad, del Domingo de Ramos, tuvo que ser suspendida a causa de una fuerte tormenta, cuando la Cruz de Guía llegaba a la rotonda del parque de Etxebarria. «Si un día hace frío como pasó el Lunes Santo, que nunca suele fallar la gente, o como en la de la Merced en El Arenal, baja el público, pero este año se ha visto compensado con creces por la gran expectación que ha tenido el Viernes Santo. En la última década no he visto tantas personas como en esta edición», señaló Javier Diago, presidente de la Hermandad de Cofradías Penitenciales de Bilbao.
1.300 cofrades participaron en la procesión de ese día, a la que acudieron más de 45.000 personas. Asimismo, una vez más las del Borriquito y el Nazareno, que reunieron a 15.000 asistentes cada una, y la de Jueves Santo, que sumó 35.000, han sido las más vistas. En total, más de 2.200 penitentes han tomado parte en los desfiles de las imágenes religiosas. «La mayoría son jóvenes y niños», aseguró Diago.
Asimismo, más de cien cargadores, algunos de ellos mujeres, llevaron sobre sus hombros los únicos cuatro pasos que aún se transportan al estilo tradicional bilbaíno de los años 50, que se volvió a recuperar en 2000.