Fue en 1983 cuando unos desconocidos Red Hot Chili Peppers (RHCP) empezaron a 'sonar' a la gente de Los Ángeles. Después de unas cuantas actuaciones sin repercusión alguna -por aparecer, no aparecían ni en la hoja parroquial-, la banda californiana ofreció un inolvidable directo en el Cathay Grand Club de Aspen que le rescató de las garras del anonimato. Tocaron desnudos, los cuatro, aclamados por un público nudista encendido, que tiene su aquel, con una media que tapaba sus genitales de rockeros a punto de tomar la autopista hacia el éxito. 23 años y más de 50 millones de discos vendidos después, el cuarteto estadounidense aterriza hoy en Bilbao para presentar su último trabajo, 'Stadium Arcadium', noveno álbum de estudio y tercero seguido que editan con la misma formación, algo inédito en su discografía marcada por los abandonos y los regresos.
Anthony Kiedis (voz), Michael 'Flea' Balzary (bajo), John Frusciante (guitarra) y Chad Smith (batería) ofrecerán esta noche, a las 21 horas junto al museo Guggenheim, un acústico para 500 privilegiados que, el pasado sábado, lograron hacerse con una invitación después de muchos bocadillos y horas de espera. Los RHCP llegarán a la capital vizcaína procedentes de Londres, en un vuelo regular, y se hospedarán en el Hotel Domine, donde interpretarán para la prensa, a las 13 horas, algunos de los temas de su último álbum. Dicho de otra forma: prohibida la entrada para el resto de los mortales. Ni se molesten, que no van a pasar.
Resulta que los RHCP vienen en plan normalito. Según fuentes cercanas a la banda, el cuarteto 'pasa' de las excentricidades que suelen adornar el ego de los grupos de mucho nombre y no menos caché. «No han pedido nada fuera de lo normal, no hay excesos», confirmaron las mismas fuentes. El ascetismo de los californianos, que harán noche en Bilbao, contrasta sobremanera con las exigencias formuladas por los Rolling Stones, unos hedonistas caprichosos que traen de cabeza a los organizadores de sus mastodónticas giras. Los chicos de Jagger solían pedir cientos de toallas de gran tamaño, «lavadas una sola vez para que no dejen pelusa», más de una tonelada de hielo, un montón de videojuegos de última generación -uno de coches, otro de combate y alguno de realidad virtual- y mesas de billar. Ahí es nada. Los RHCP, por contra, vienen sin estridencias y sin hacer mucho ruido.
Pero la historia de una de las bandas de rock más influyentes de las últimas dos décadas también se escribe en clave de escándalos, drogas, alcohol y muertes. Las sobredosis, el guitarrista Hillel Slovak murió en 1988 después de 'meterse' heroína por un tubo; las desintoxicaciones, Kiedis y Frusciante podrían dar conferencias sobre el tema; las crisis agudas de agotamiento, con 'Flea' de protagonista; y abandonos -cuatro baterías y siete guitarristas en total- han marcado la trayectoria de un grupo que ha sabido reinventarse para sobrevivir y no acabar en el cementerio de las viejas glorias.
Despegue definitivo
Poco después de la muerte de Hillel, que sumió a la banda en una profunda depresión y puso en peligro su continuidad en el mundo de la música, los RHCP decidieron hacer una gira en memoria del guitarrista fallecido. Asumieron la provocación como algo propio, un símbolo identitario adorado por millones de fans, y Kiedis tuvo más de un escarceo con la justicia debido a sus 'excesos interpretativos'. En 1989, por ejemplo, se quitó los pantalones delante de una chica del público y encadenó un ritual de movimientos obscenos que hubieran sonrojado a cualquier estrella del porno. Por poco le meten en el trullo, pero, al final, se arregló todo y el asunto no pasó a mayores.
El éxito no tardó en llegar. En 1989, los Red Hot Chili Peppers -el nombre parodia a una banda de country de los años setenta: Chili Willy and the Red Hot Peppers-, lanzan al mercado un rompedor 'Mother's Milk', un álbum que incluye versiones de los temas 'Higher Ground', de Steve Wonder, y 'Fire', de Jimi Hendrix. El triunfo fue rotundo y redondo, pero el mundo se estaba preparando para lo que iba a llegar dos años después: 'Blood Sugar Sex Magik', un brillante cóctel de funk y metal que les lanzó directamente al estrellato gracias a los 'himnos' como 'Give it Away' y 'Under the Bridge'. La consagración definitiva llegó en 1999 con el irrepetible 'Californication', un disco «espiritual» y «jubiloso» del que se llegaron a vender 15 millones de copias.
Esta noche, en Bilbao, medio millar de incondicionales pondrá nota a 'Stadium Arcadium'. La crítica ya lo ha hecho. Según la revista 'Mondo Sonoro', el nuevo trabajo de los RHCP representa «otro escalón descendente» en su carrera. «El sonido de la banda parece ahora un instrumento en las manos de la esquizofrenia musical de Frusciante», un guitarrista refugiado en los placeres de la meditación. Habrá que verlo. Y escucharlo. En 2002, con motivo de la presentación de 'By the Way', los periodistas preguntaron a los miembros del grupo dónde ubicarían su música. Respuesta: «En algún lugar entre Ricky Martin y Mozart». Son los Red Hot Chili Peppers.