Parece mentira que la cinematografía japonesa, con una gloriosa tradición en el género fantástico y de terror, se empeñe una y otra vez en extraer rentabilidad a un éxito taquillero como el de 'The Ring', repitiendo hasta la saciedad el mismo esquema argumental e insistiendo hasta el hastío en los gratuitos golpes de efecto, vistos una y mil veces. Porque, en realidad, 'El pozo' -absurdo título de la versión española- se trata de una secuela de 'Llamada perdida' (Takashi Mike, 2003) y cuenta las desgracias de una chica, pegada al ya inevitable móvil, la que se erige en protagonista del tinglado. ¿La razón? Una amenazante llamada telefónica que, para su desgracia, identificará de manera inmediata con un pasado aterrador...
Nada nuevo bajo el sol, pues, en un título machacón hasta el abuso, en el que su máximo responsable, el ignoto Renpei Tsukamoto, se limita a seguir a pie juntillas el estilo visual de su predecesora, quizás con una escora más pronunciada hacia el cine yanqui. De hecho, ya se anuncia un 'remake' hollywoodiense de esta franquicia.
Como era de prever, tampoco faltan las criaturas fantasmagóricas y los sonidos chirriantes, con lo cual a los espectadores les resulta más fácil identificarse. Pero, por lo demás, este siniestro pozo de aguas fecales atufa a operación comercialoide por sus cuatro costados. Si a todo ello añadimos la plana escenografía desplegada por Tsukamoto, tendremos como resultado una auténtica 'pampringada', reservada en exclusiva para el público menos exigente.