El Correo Digital
Martes, 18 de abril de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
CULTURA
CULTURA
OPINION/Expresionismo
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

No es fácil sobrevivir más de dos décadas en el parnaso del showbizz, por mucho que una banda siga apelando a su viejo malditismo y al prestigio de un expresionismo musical acuñado en los mejores tiempos del punk y de la nueva ola californiana a principio de los años 80. Eso mismo indica, en buena lógica, que los Red Hot Chili Peppers son mucho más que una simple banda de sexo, drogas y rock and roll o unos efímeros iconoclastas de la música contemporánea con su negra historia de sobredosis, de títulos censurados o de portadas con calcetines tapando los genitales de las estrellas.

En otras palabras, y además de resistentes a las modas y al declive de los grandes dinosaurios del rock, los Peppers son también unos astutos intérpretes y visionarios de las nuevas tendencias, cuya impronta ha sabido conjugar en dos décadas y con indudable talento la imagen del malditismo californiano acuñada por Jim Morrison, el funk medio metalizado que en ocasiones se convierte en sucio sonido punk, la declamación cantada del rap o el hip-hop y hasta unas letras expresionistas que Anthony Kiedis convierte en poesía escandalosa de abierta contemporaneidad. Obviamente, todo esto certifica que estamos en presencia de una banda híbrida de nostalgia y modernidad, donde cabe un sonido que recuerda a Sly & The Family Stone, una distorsión metálica que suena al viejo punk norteamericano, un rasgado de guitarra que intenta imitar a Jimi Hendrix o, incluso, algo tan dispar como una canción melódica y una provocación a lo Eminem. Casi nada.



Vocento