El Barça inicia esta noche en San Siro (20,45, Canal Plus) su última estación hacia la gran final de París. El partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones promete emociones fuertes. La magia de Ronaldinho contra la clase de Kaká. La agresividad de Eto'o contra la puntería de Shevchenko. La presencia de Edmilson contra la contundencia de Gatusso. La solidez de Puyol contra la fuerza de Kaladze. Un partido en la cima del fútbol, en suma.
El Barça lleva un mes y medio lamentado el cúmulo de lesiones musculares que ha ido mermando la fortaleza de su plantilla. Ese es el principal obstáculo de un equipo convencido de su potencial tras eliminar al Chelsea y al Benfica en las eliminatorias previas. Rijkaard deberá cruzar los dedos para que dos de sus baluartes en la línea de contención, Márquez y Edmilson, no recaigan de sus problemas físicos y aguanten la exigencia física de un partido de tal envergadura.
Si ambos solventan ese examen, el técnico holandés espera no echar mucho de menos a Deco, que está sancionado, y a Messi, que ayer mismo viajó a Argentina para superar sus dolencias musculares. Con o sin bajas, Rijkaard confía en su equipo. El entrenador azulgrana ha sabido inculcar a sus jugadores la paciencia necesaria para no desarmarse en defensa cuando se enfrentan a los mejores equipos de Europa. Una lección que aprendió la pasada temporada en Stamford Bridge, como demostró tomándose la revancha ante el Chelsea en los octavos de final. El Barça espera atenuar los latigazos ofensivos de su rival para sacar un buen resultado que le permita resolver la eliminatoria en el Camp Nou. Para conquistar tal objetivo sus dos grandes bazas son Ronaldinho y Eto'o. San Siro les teme. Además, el brasileño está en plenitud de condiciones tras dos semanas de descanso. La magia del mago azulgrana y el poder realizador del camerunés estarán acompañados en la punta de ataque por la rapidez de Giuly.
Fortaleza local
El Milan, actual subcampeón de Europa, busca ante el Barça sumar su tercera final de la Champions en los últimos cuatro años. Tras los apuros ante el Olympique de Lyon, los italianos confían en la efectividad de su sistema para desarbolar a los azulgrana. El conjunto de Carlo Ancelotti, ex compañero de Rijkaard, ha bajado esta temporada la calidad de su fútbol pero sigue conservando una alta dosis de contundencia. Un arma muy peligrosa en su estadio, donde han encadenado 12 victorias en sus últimos 13 enfrentamientos europeos. Una racha que pondrá en juego ante un Barça que todavía no ha perdido esta campaña lejos del Camp Nou en la Liga de Campeones.