El déficit exterior dio en enero un pequeño respiro a la economía española, al reducirse un 1,1% respecto al mismo mes de 2005, con un saldo final de 6.774,1 millones de euros. Sin embargo, el componente más importante de la relaciones económicas con el exterior, la balanza comercial, continuó su imparable avance al registrar un alza del 27,6% y situarse en 5.915,7 millones.
Fuentes del Ministerio de Economía también reconocieron, tras analizar la última balanza de pagos publicada ayer por el Banco de España, que los datos de un solo mes tienen un valor relativo, más aún si se tiene en cuenta que el verano pasado se corrigieron las cuentas anuales de 1995 a 2004 para adaptarlas a la nueva contabilidad del Instituto Nacional de Estadística. Sin esa actualización, el déficit por cuenta corriente habría crecido un 63%.
La tendencia de las principales partidas sigue siendo claramente negativa. El desequilibrio de la balanza comercial, por ejemplo, creció sólo dos puntos menos de lo que empeoró en todo 2005. La explicación estuvo en la fortaleza de las importaciones, que crecieron un 19,6% en tasa interanual -ocho puntos más que en el último ejercicio-, resultado que se 'comió' la notable mejoría de las exportaciones, que tuvieron con un avance del 16,3%, casi cuatro veces más que la subida registrada a finales de diciembre.
Menos del 10%
Las previsiones que manejan en el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, por el contrario, apuntan que tanto las ventas como las compras crecerán de forma más moderada en 2006, por debajo de los dos dígitos, con un déficit que no debería de avanzar más de un 15%. Para ello es necesario que se reduzca la demanda interna y mejore la actividad económica europea, zona donde España tiene a sus principales clientes comerciales. La nueva racha alcista del petróleo, sin embargo, supone un obstáculo más en este objetivo.
Tampoco ayuda la situación en el sector de los servicios, donde el superávit de su balanza no deja de reducirse mes tras mes. En enero lo hizo un 90,8%, al quedarse en sólo 123,1 millones de euros. La principal culpable fue la rúbrica de turismo y viajes, cuyo resultado positivo descendió un 36,7% y se situó en 1.002,7 millones. Y es que los ingresos turísticos cayeron un 13,7% (hasta los 2.111,5 millones), tras seis meses consecutivos de crecimientos, mientras que los pagos aumentaron casi un 29% (1.108,1 millones).