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Martes, 18 de abril de 2006
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Iberia paga 300 euros a una bilbaína que estuvo 12 horas de espera en Barajas
Perdió la conexión del vuelo a Buenos Aires al no poder despegar su avión desde Loiu
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El Juzgado de lo Mercantil número 1 de Bilbao ha condenado a Iberia a indemnizar con 300 euros a una pasajera que tuvo que esperar en el aeropuerto de Madrid-Barajas doce horas para viajar a Buenos Aires, tras perder la conexión del vuelo a la capital argentina al no poder despegar su avión de la terminal de Loiu.

La sentencia, a la que ha tenido acceso 'Europa Press', considera probado que M.L.R.M. adquirió billetes de Iberia para viajar el 2 de noviembre de 2005 desde Bilbao a Madrid, donde enlazaría con otro vuelo que le llevaría a Buenos Aires con la misma compañía. Aunque estaba previsto que el avión partiera de Loiu a las 8.35 horas y la conexión con el vuelo internacional era a las doce del mediodía, la nave no pudo despegar de las instalaciones vizcaínas por problemas de viento. El temporal obligó a trasladar a los pasajeros en un autobús hasta el aeródromo de Vitoria, por lo que llegaron con retraso a Barajas.

Esta demora obligó a la demandante a soportar una espera de doce horas en el aeropuerto madrileño hasta la salida del vuelo a Buenos Aires, que partió a las doce de la noche. La mujer presentó reclamaciones a la compañía, sin que éstas fueran atendidas.

«Daño moral»

La resolución judicial considera que hubo un «cumplimiento tardío» por parte de Iberia y que el «daño moral» que se causó a la pasajera merece ser reparado con 300 euros. El juez considera necesario «compensar el retraso» de 12 horas «no disfrutadas en el destino» previsto, una situación que «supera la mera molestia, el aburrimiento o fastidio propio de cualquier retraso aéreo».

El fallo aduce que el retraso generó un «importante nerviosismo», acentuado al tratarse de un vuelo intercontinental y el consiguiente cambio horario, «con las incomodidades que comporta», advierte. El juez tampoco pasa por alto el «trajín» que sufrió la demandante al presentar reclamaciones que no fueron atendidas, con «el lógico disgusto» de la pasajera, que mantenía «una pretensión del todo punto ajustada».



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