Sólo el 30% de las parejas vizcaínas que se casan por lo civil eligen los ayuntamientos como escenario de su boda, según los datos recabados por este periódico en cinco de los municipios más poblados del territorio. De esta forma, únicamente 260 de los 952 enlaces no religiosos que se celebraron en 2005 en Bilbao, Barakaldo, Durango, Gernika y Basauri fueron oficiados en las casas consistoriales. Las casi 700 uniones restantes se rubricaron en los juzgados.
Al parecer, los fríos salones de plenos resultan «poco atractivos» para la celebración oficial de tan esperado día. Asimismo, la mayoría de los contrayentes no están dispuestos a pagar por este servicio, algo que ha suscitado una agria polémica después de que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ordenase al alcalde de Arrigorriaga que no cobrara tasa alguna por oficiar las bodas. En Barakaldo, donde se gira un recibo de 90 euros a los novios, el Consistorio habría dejado de ingresar 4.140 euros por las 46 ceremonias que celebró el año pasado.
La Casa Consistorial de Bilbao, por su parte, fue escenario el pasado año 165 de las 626 bodas civiles que tuvieron lugar en la capital vizcaína, es decir, el 26%. En Basauri, el salón de plenos acogió 24 enlaces, mientras que en Durango apenas sobrepasaron la docena, al igual que en Gernika, donde sumaron un total de trece.
Por lo general, los alcaldes -o el concejal en quién deleguen- cumplen con la tarea de unir a los novios casi todos los sábados del mes, salvo en algunos casos, como el de Bilbao, que suspende las sesiones en agosto y en Semana Santa. Las listas de espera también se complican en municipios como Barakaldo, donde las celebraciones están limitadas a un solo sábado al mes «por lo que resulta bastante difícil que coincida con los gustos y necesidades de los contrayentes», explican fuentes municipales. Durango, Gernika, Basauri o Getxo se sitúan en el lado contrario. La escasa demanda garantiza la posibilidad de elegir la mejor fecha.
En Vizcaya, Barakaldo cobra a los contrayentes los ya citados 90 euros, mientras que Arrigorriaga apenas supera los 36. La asociación de municipios vascos, Eudel, asegura que la aplicación de estas cuotas «es una práctica habitual» al tratarse de «un servicio más» que presta el Consistorio. En algunas ciudades españolas, el precio por disponer del salón de plenos supera incluso los 180 euros en conceptos de limpieza, megafonía y mantenimiento. En otros municipios como Durango, los recortes presupuestarios han obligado a suprimir 'buenas prácticas' como los regalos que se otorgaban a los recién casados. «Al final del año, salía un pico que no beneficiaba al conjunto de la ciudadanía, por lo que se optó por quitarlo».