El Correo Digital
Jueves, 20 de abril de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
Inventores
Soy uno de 40 participantes del Salón Internacional de Invenciones de Ginebra, celebrado del 5 al 9 de abril, en el cual los españoles obtuvimos 30 medallas. Un inventor es alguien a quien, un buen día, se le ocurre una idea. En este momento empieza su sufrimiento, puesto que hasta que la madura, si no puede o no sabe, tiene que buscar un 'artesano' que realice su proyecto. Esto es a base normalmente de mucho dinero y de mucho tiempo, hasta que se ve que el invento funciona. Empieza la segunda parte: si no sabe dibujar ni hacer la memoria del invento, deberá encargárselo a un agente de la propiedad industrial. Esto quiere decir que pagará entre 10 y 14 veces más que si hubiera confeccionado él mismo el proyecto.

Una vez presentada y concedida la patente, si quiere protegerla en el extranjero, hasta un máximo de treinta meses desde que se presenta, deberá hacer lo que se llama PTC. Este trámite, si lo confecciona él mismo, le puede costar 1.546 euros. Si, por el contrario, lo tiene que hacer un agente de la propiedad industrial, puede pagar entre 6.000 y 7.000 euros. Si después quiere que su invento sea conocido, tiene que presentarse a las exposiciones de inventos. La de Ginebra es la mejor y más antigua, y también la más cara. Todo para intentar dar a conocer nuestro invento y así poder vender al mejor postor, si es que lo hay. Si tenemos medallas es más fácil. Este año los españoles hemos conseguido 30 y se han vendido entre 4 y 7 inventos, de momento. Patentes que van al extranjero. Nadie, aparte del señor cónsul de España en Ginebra, señor Cádiz, nos ha felicitado. Y las 30 medallas son para España y pudieran ser para su industria.



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