Dejando aparte los problemas de la huelga de Renfe, quisiera manifestar mi gran indignación ante la situación que sufrimos todas las personas usuarias de este transporte. Para empezar y en pleno siglo XXI, no es posible que estos trenes todavía no dispongan por ley de plataformas multiusos adaptadas para sillas de ruedas, cochecitos de bebés, equipajes pesados, bicicletas y, en general, para uso de cualquier persona de movilidad reducida. Esta falta de infraestructura básica, junto con los retrasos frecuentes, originan muy a menudo tensiones entre viajeros que, en el peor de los casos, pueden acabar en agresiones verbales e incluso físicas. Por suerte, la mayoría sabemos comportarnos y guardar las formas ante situaciones muy estresantes. Creo que hay que poner remedio a estas situaciones urgentemente. Me gustaría que este escrito sirviera para que el Gobierno, Renfe y todos los ciudadanos, entre ellos asociaciones de discapacitados, de defensa de los derechos de niños y ancianos, grupos de defensa de la bicicleta, asociaciones de vecinos, etcétera, se unieran y trabajaran para solucionar a corto plazo este problema que, junto con el aumento de víctimas en carretera, hacen que viajar de un lugar a otro se convierta en un auténtico calvario.