Los expertos de las Fuerzas de Seguridad del Estado creen que ETA ha recurrido a la venta de bonos de ayuda de 60 euros a causa de las dificultades económicas a las que se enfrenta. Según fuentes policiales, la remesa incautada el martes al miembro de Jarrai I. M.O. acababa de ser entregada y el joven, según las primeras investigaciones, no había llegado a recaudar dinero todavía. No obstante, no se descarta que existan más bonos circulando por el País Vasco y Navarra.
I. M.O. fue arrestado por la Guardia Civil en un control instalado en la localidad vizcaína de Abadiño. Al revisar el maletero de su vehículo, los agentes encontraron noventa bonos con el sello de la banda -cada uno de ellos por un valor de 60 euros-, así como unos colgantes con el anagrama de la organización armada.
Tras su detención, el joven fue conducido a su domicilio de Zamudio para que estuviese presente en el registro de su casa. Posteriormente se le trasladó a la herriko taberna del pueblo para que también asistiese a la inspección del local. Los agentes se incautaron de varias cajas de documentación en el establecimiento y luego lo precintaron. Asimismo, el instituto armado precintó la herriko. El miembro de Jarrai fue trasladado ayer a la dirección general de la Guardia Civil en Madrid y mañana podría pasar a disposición del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, aunque su periodo de arresto es ampliable. Según distintas fuentes, el joven podría ser acusado de colaboración con ETA.
Fórmulas ambiguas
Los expertos de las fuerzas de seguridad creen que el hecho de que ETA recurra para financiarse a la venta de este tipo de bonos evidencia que la banda se encuentra en una situación económica de crisis y tiene que buscar fórmulas 'imaginativas' para garantizar su supervivencia. Esta debilidad era anterior al alto el fuego -por lo que multiplicó sus ataques a empresarios antes de la tregua- pero los expertos creen que podría agravarse ya que el cese de la violencia hace descender la capacidad de coacción sobre sus víctimas.
ETA emplea este tipo de bonos desde hace una década. En la anterior tregua, en 1998, también se distribuyeron aunque, según la agencia 'Vasco Press', la última remesa de la que se tiene conocimiento data de 2004.
Según fuentes consultadas, la reaparición de los bonos se enmarca también en la difusión de cartas en las que la banda «invita» a los empresarios a contribuir con una cantidad económica ante el alto el fuego. En ambos casos, los expertos creen que ETA emplea fórmulas ambiguas en las que desaparecen las expresiones que puedan ser explícitamente entendidas como un intento de extorsión pero se siguen conservando los emblemas de la banda como elemento amenazante. Los bonos, en este sentido, están destinados a buscar recaudaciones voluntarias de simpatizantes, pero no se descarta que en determinados momentos puedan ser ofrecidos a dueños de pequeños comercios.