En una ciudad que ha declarado la guerra al vehículo privado, todo esfuerzo para la mejora del transporte público es poco. En los últimos meses, además de la compra de nuevos autobuses, el Ayuntamiento bilbaíno ha llevado a cabo iniciativas de menor calado, aunque igual de relevantes para la fluidez del servicio. Uno de ellas ha sido la instalación de una veintena de plataformas en paradas para evitar que los coches estacionen y los usuarios no tengan que acceder a las unidades entre turismos.
La colocación de estas novedosas estructuras se inició a principios de año y ha concluido en fechas recientes. La primera se ubicó en la calle Doctor Areilza a modo de prueba. El resultado ha sido más que positivo. «No hacemos nada con adquirir unidades adaptadas a las personas con alguna discapacidad físicas, para que luego tengan que montarse de malas maneras porque hay coches que entorpecen el paso», señala Jesús García, subdirector de Circulación y Transportes del Ayuntamiento bilbaíno. Así, el 76% de la flota de Bilbobus posee rampa y un 90% es de suelo bajo.
La función de estas estructuras es ampliar la acera hasta la calzada, es decir, eliminar la parada. De esta forma, el autobús no tiene que meterse en la pequeña dársena y tener que esperar a que pase la fila de coches para reincorporarse a la calzada.
Logro estético
Antes de su instalación, los responsables municipales realizaron un estudio a pie de campo que definiera cuáles son las paradas más afectadas. Entre ellas, se encuentran las de las calles Juan de Garay 18, Gran Vía 58, plaza Uretamendi, Matiko 31, Santutxu 18, Txomin Garat 9, Ciudadela 2, Goya 7 o Egilior 4. En total, una veintena.
En las paradas grandes donde estacionan dos autobuses a la vez, se han instalado dos plataformas. Esta adquisición ha supuesto un desembolso de 125.000 euros. Desde el área de Circulación aseguran que «comprarán más unidades cuando se detecten nuevos problemas en otras paradas».
Además de su utilidad -la plataforma se acopla a la acera sin producirse desniveles-, su estética está «más que lograda». La parte superior emula el diseño de la loseta de Bilbao, así que parece una mera ampliación de la acera.
Estas estructuras forman parte de un plan de mejoras de Bilbobus -instalación de planos en las marquesinas- que para este año ha previsto una inversión de 2,4 millones de euros.