El Correo Digital
Domingo, 23 de abril de 2006
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OPINIÓN/Mediadores
ETA ha sido siempre una habitación oscura que, en contadas ocasiones, parecía iluminarse: estos breves y, al cabo, frustrados momentos de luz han sido todos aquellos en los que su final parecía posible. ¿Cuál ha sido la causa de que en cada una de esas ocasiones las tinieblas dejaran paso a la luz? En cada coyuntura, la razón ha sido distinta; a veces radicalmente distinta. El final de ETA ha sido el fruto esperado de iniciativas tan diversas como el diálogo entre el Gobierno de turno y la organización terrorista, su persecución policial y judicial sin tregua, el acuerdo exclusivo entre partidos democráticos o el pacto excluyente entre fuerzas nacionalistas. Contra ETA se ha utilizado incluso el terrorismo de Estado, perversa manera de hacer la luz añadiendo sombras a la oscuridad.

En todas las ocasiones, el fruto de la paz ha acabado pudriéndose. ¿Por qué es distinta la situación actual? Parece ser que ha habido personas que se han adentrado en la habitación oscura y que han sido capaces de encontrar y activar el interruptor de la luz que ponga fin a tantos años de tinieblas: son los mediadores. En todo este tiempo muchos se han postulado como mediadores en el denominado conflicto vasco. ¿Cuántos lo han sido realmente?

En este sentido, resulta de gran interés la lectura de las dos páginas que este diario dedicó el martes pasado a informar sobre el alto el fuego de ETA. En una de ellas se recogían las declaraciones de Alec Reid, muy conocido ya por estos lares, sobre cuestiones tales como la conveniencia de que en septiembre se reúna ya la mesa de partidos vascos, la necesidad de que en la misma participe Batasuna, la indeseabilidad de exigir a ETA la entrega de las armas en estos momentos o la imposibilidad de que las víctimas tengan algo que decir en la fase resolutiva del conflicto.

En la página contigua se informaba sobre el papel jugado en la consecución del alto el fuego por el Centro Henri Dunant, institución suiza dedicada a promover el diálogo humanitario desconocida para la práctica generalidad de los ciudadanos. Un papel que se resumía así: el Centro se habría encargado de facilitar el desplazamiento de los intervinientes en los encuentros, así como los lugares de reunión, garantizando la confidencialidad de las conversaciones y evitando que trascendiera algún dato de las mismas.

ETA ha sido siempre una habitación oscura, tanto que su sombra ha llegado más allá de su propio umbral. No es fácil saber quiénes han sido realmente capaces de cruzar el dintel de su puerta; mucho menos, conocer qué es lo que estos han podido hacer una vez dentro. Ahora bien: el mediador eficaz no es aquel que pretende situarse en medio de dos partes en conflicto, sino quien es capaz de constituirse en medio (en el sentido tanto de instrumento como de contexto o entorno) para que las partes en conflicto planteen sus discrepancias en términos no violentos. El mediador ideal es aquel que más desapercibido pasa. Por el contrario, el mediador que siempre está en medio acaba por convertirse, ya en un tercero en discordia, ya en un simple estorbo.

i.zubero@diario-elcorreo.com



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