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Domingo, 23 de abril de 2006
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DEPORTES
ALAVÉS
El Alavés palidece hasta el ridículo
Se desploma ante un limitado Atlético de Madrid en una demostración de impotencia que le coloca al borde del precipicio
El Alavés palidece hasta el ridículo
CONDENADO. Bodipo, que se encara con Perea, fue sustituido en la segunda parte pese a su rendimiento aceptable. / N. GONZALEZ / I. AIZPURU
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ALAVÉS ATLÉTICO -
0-1

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El Alavés comenzó ayer a palidecer tras un partido ridículo donde se dejó buena parte de sus opciones de permanencia. Un grave e inexplicable tropiezo en Mendizorroza quebró su pretensión de reaccionar y, tras una derrota devastadora, nubes negras se ciernen ya sobre el horizonte albiazul. Más allá de la coyuntura que dejará hoy la conclusión de la jornada, se trataba de uno de esos partidos llave que abren la puerta de la esperanza o corren un cerrojo de angustia. La incapacidad albiazul para puntuar siquiera frente a un Atlético de Madrid muy limitado por las ausencias sitúa ahora a la escuadra de Piterman y Luna al borde del precipicio y a expensas de terceros.

El partido había amanecido con novedades por ambas partes. La sorpresa de Carpintero en el once inicial para dejar a De Lucas en la suplencia y, en el capítulo atlético, la renuncia de Murcia a dos jugadores como Ibagaza y Petrov, que unidos a las obligadas ausencias de Torres, Kezman y Maxi convocaban en Mendizorroza a un equipo rojiblanco desconocido.

Frío y descolocado

Claro que el cálculo futbolístico que de estas circunstancias se esperaba no cuadró para los intereses alavesistas. Frío hasta el extremo en cuanto a ritmo -cuando en principio la inclusión de Astudillo en la banda debía potenciar el músculo y la recuperación- y sin más recurso en la creación que el balón largo hacia Bodipo. Un equipo descolocado y desacertado, más bien, ante el que el experimental Atlético de Madrid se sentía realmente cómodo. Ponía la combinación y el dinamismo, y también el escaso, escasísimo juego que se veía sobre el césped, con buenos detalles de Marqués y el recorrido de Valera por la banda derecha.

Al problema futbolístico se unió en esos instantes la carencia de gol. El Alavés, casi siempre con más oportunidades que juego, se estrelló dos veces con el palo. A Bodipo le frenaron los postes y Leo Franco, mientras que Antonio López le dio por colocar una magistral falta en la escuadra. La ecuación no pudo resultar más nefasta. Cuando el equipo recuperó mínimamente el alma para empujar, ya en el tramo final de la primera parte, tampoco acertó.

Patética reanudación

El intento de reconstrucción comenzó con la entrada de Jandro por Bodipo -lesionado o condenado inexplicablemente a galeras- y más tarde con la incorporación de De Lucas por Carpintero. Dos hombres de toque que apenas lograron variar el guión. Al Atlético le sobraba una defensa consistente -notables Perea y Pablo- para gobernar el partido e incluso buscar el contragolpe. Si no le daba para más era por la incuestionable envergadura de sus ausencias en ataque.

Se desplomaba ya el Alavés sin remedio alguno. Incapaz siquiera de presionar al adversario con cierto criterio -ser un equipo- y encerrarlo en su área. Indolente en medio de una situación crítica. Con otro rompecabezas provocado desde el banquillo. Navarro en la grada y Pape Thiaw, después de casi cinco meses sin opciones, como surrealista revulsivo final. Mena, después de su interesante irrupción en Mallorca, otra vez sin minutos.

El resumen fue un patético segundo tiempo donde el Alavés, en estado de necesidad, no llegó a crear una sola ocasión de peligro sobre la meta de Leo Franco. Más allá del resultado, la imagen ofrecida por los albiazules provoca demasiadas dudas.

Después de entrar en ebullición en el inicio de la segunda vuelta, el conjunto vitoriano se presenta ante el póker final de la Liga con la sensación de volver al descontrol del inicio. Mal presagio.



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