De tanto mirar hacia Praga se acaba uno dando de bruces contra ciertas realidades quizás más modestas que una 'Final Four', pero que tienen una importancia intrínseca. El Baskonia acabó ayer por recuperar el síndrome de Manresa vivido el pasado fin de semana para sufrir una dolorosa derrota en Fuenlabrada que pone otra vez en entredicho el liderato de la ACB recién recuperado el miércoles ante el Lagun Aro. Un conjunto azulgrana desubicado y sin atención a las labores más oscuras acabó colapsado ante la insistente determinación de los de Luis Casimiro.
Está claro que no es mejor resultado para presentar como credencial en la cita con la gloria que le espera al TAU en la capital checa a partir del próximo viernes. Es de esperar que todo se reduzca a un simple lapsus fruto de una desconcentración pasajera y que la escuadra de Perasovic recupere sus mejores esencias cuando se las vea con el Maccabi en el Sazka Arena. Serán necesarias para acometer una empresa de semejante envergadura.
A golpe de triple
Porque el capítulo escrito ayer por el TAU en Fuenlabrada es de aquellos que quedan en simple borrador imperfecto que obliga a arrancar la hoja para empezar de nuevo. Ni siquiera sirvió como ejercicio de estilo el entonado prólogo azulgrana, con un verdadero bombardeo desde más allá de la línea de 6,25 abanderado por Casey Jacobsen. El TAU arrancó con espíritu de francotirador y sumó de tres en tres en sus primeras cuatro canastas. Con su cuarto triple, el alero californiano colocó el 8-19, una diferencia que se apenas menguó la conclusión del primer cuarto (12-21).
La renta podía dar pie a la esperanza de una resolución por la vía rápida que permitiera guardar reservas para Praga. Nada más lejos de la realidad. El Fuenlabrada conjuró la rebelión abanderada por el base Sergio Sánchez, la auténtica pesadilla azulgrana en la tarde de ayer. Con su entrada en cancha, el Fuenlabrada empezó a creer en el triunfo aprovechando la grave desatención defensiva del TAU, demasiado remolón a la hora de frenar los contraataques locales o cerrar el rebote. El conjunto madrileño se acercó con peligrosidad, pero sin acabar de consumar la remontada durante el segundo cuarto.
Sin mostrar un claro cambio de actitud, el Baskonia resolvió los continuos empujes locales a base de chispazos de calidad, un triple de Hansen por aquí, una canasta de Scola o Splitter por allá. El maquillaje fue suficiente hasta que, en la agonía del tercer capítulo, el Fuenlabrada encendió la mecha definitiva de la sublevación (60-61, minuto 30).
A partir de entonces, el TAU se hundió. Vio cómo el Fuenlabrada le tomaba la delantera a seis minutos del final (67-65) y se quedó sin soluciones. La determinación de los madrileños fue entonces un muro imposible de derribar. La pletórica actividad de Sergio Sánchez o la productiva heterodoxia baloncestística de Salva Guardia contrastaban de forma sangrante con un Prigioni pidiendo a gritos oxígeno, cegado debido al sobreesfuerzo o con la salida de cancha de Luis Scola al cometer su quinta falta. En esta ocasión, ni siquiera Erdogan pudo ejercer de talismán al errar un triple a falta de un minuto y medio y con el marcador en 72-67. La calidad no bastó ayer en Fuenlabrada.
c.p.arrilucea@diario-elcorreo.com 5. Prigioni. Portentoso reparto de asistencias (14). Sufrió en exceso en la defensa de Sergio Sánchez y acabó desfondado en el último cuarto por la sobrecarga de minutos.
6. Hansen. Pródigo desde la línea de tres puntos, sus irrupciones en ataque permitieron mantener las distancias en el segundo y tercer cuarto.
23. Jacobsen. Protagonizó un arranque de partido pletórico con cuatro triples en el primer cuarto. Su brillo inicial fue declinando con el desarrollo del choque.
9. Scola. A pesar de ser el máximo reboteador del encuentro, tuvo lagunas en la defensa de sus pares interiores. Abandonó antes de tiempo el parqué al cometer su quinta falta.
21. Splitter. Logró un pleno al anotar todos sus lanzamientos, pero también naufragó cuando tuvo que frenar a los incómodos pívots del Fuenlabrada.
11 Erdogan. Bien tapado por la defensa exterior local. Tan sólo se prodigó desde la línea de tiros libres y erró un triple que pudo dar esperanzas al TAU a minuto y medio para el final.
18. David. Entró con mal pie como primera rotación interior y nunca acabó de tomar el pulso al partido. Descentrado.
9. Vidal. Se concentró en labores de contención en los siete minutos de juego de que dispuso. Dos asistencias y un triple fallado.
10. Ukic. Ejerció de refresco para Prigioni en el final del primer cuarto y acumuló de forma meteórica tres faltas en el segundo, lo que le condenó al banquillo.
14. Drobnjak. Invisible. Lo peor, sus malos modos al encararse con Perasovic de forma airada al ser sustituido.