El Correo Digital
Domingo, 23 de abril de 2006
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DEPORTES
JOSÉ ANDRÉS MUÑOZ ENTRENADOR DEL GSI BILBO
«Hay que conseguir que el equipo vuelva a tener proyección»
Consumado el descenso, el técnico afirma que el club debe buscar apoyos para comprobar si se puede crear un grupo competitivo «o hay que entrar en una fase de adaptación»
«Hay que conseguir que el equipo vuelva a tener proyección»
NUEVA ETAPA. José Andrés Muñoz pliega una camiseta del GSI Bilbo, que el año que viene volverá a la división de Plata. / IGNACIO PÉREZ
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Nada más concluir el partido de ayer ante el Fiat Carnicer Torrejón, José Andrés Muñoz, técnico del GSI Bilbo, centró su pensamiento deportivo en una nueva etapa porque «ahora queda lo más duro, la planificación».

-¿Le gustaría conservar la actual plantilla?

-Hay jugadores que finalizan contrato y me gustaría que continuaran, pero depende del presupuesto. Y, al militar en División de Honor, algunos suben su cotización. Tenemos que lograr que el equipo vuelva a tener proyección. No nos podemos estancar después de llegar hasta arriba.

-Su presidente ha censurado estos días a las instituciones.

-No han tenido en cuenta la competición en la que estábamos. Pero yo voy más lejos, ya a un nivel estatal. Hemos ido al Ciudad de Castellón, al Palacio de los Deportes de Murcia o a la pista de Interviú en Alcalá de Henares, a visitar a los mejores, y nos encontrábamos con 800 y 900 personas. Y a Bilbao nos han venido a ver casi 2.000 por partido. Por tanto, aquí hay afición. Esto a la Liga Nacional de Fútbol Sala no le ha importado demasiado.

-También está muy dolido con los arbitrajes.

-Nos ha influido negativamente. No quiero que suene a excusa, porque hay otros factores, pero no se nos ha tenido en cuenta. Todos sabemos que unos equipos son tratados de una manera y a otros, como a nosotros, nos han perjudicado en momentos importantes.

-Y, además, en La Casilla no se ejerce mucha presión.

-No la suficiente. Aquí nos han quitado bastante. Recuerdo los partidos ante Playas, Martorell, Elpozo y Boomerang. Es una Liga en la que ciertos equipos se llevan la tostada. En Benicarló nos dieron para el pelo bien dado. Pero no voy a pensar mal.

-Pero el descenso no se habrá producido por los arbitrajes.

-Las cosas no salieron bien desde la primera vuelta. Fue un salto fuerte. Nos dimos cuenta que la diferencia entre la División de Honor y la de Plata era enorme. Y en el aspecto físico se notó en exceso. Al principio lo pagamos muy caro, como también la falta de experiencia y novatadas. Y nos ha faltado, sobre todo, gol.

El juego colectivo

-¿Tanto como para sumar sólo ocho puntos en la primera vuelta?

-La primera vuelta en cuestión de puntos fue desastrosa. Supuso una losa y ha sido una de las claves de la pérdida de categoría. Éramos una plantilla confeccionada de Plata y en el juego colectivo no lo notábamos, pero en las disputas de balón no nos llevábamos uno, éramos un equipo débil. Pero es en el nivel resolutivo donde esta categoría marca la diferencia. Todos los equipos tenían jugadores que hacían gol cuando debían hacerlo y con una tremenda capacidad para decidir. Y nosotros no.

-También cobran lo que cobran.

-Lo que cobra toda nuestra plantilla lo percibe un jugador del Boomerang, y no el que más cobra.

-El rendimiento mejoró demasiado tarde, en la segunda vuelta.

-Sí, con las incorporaciones, pero la permanencia se veía muy difícil porque ya apreciaba que no había equipos que podían pinchar. Sabía que iban a llegar los resultados, pero todos apretaban e íbamos muy descolgados.

-¿Se llegaron a acostumbrar a perder?

-La del principio fue la peor dinámica y nos obligó a tener que conseguir demasiadas victorias. Fue un arrastre muy pesado.

-Algunos asiduos a La Casilla comentan que el GSI Bilbo, por méritos, debería tener más puntos.

-Ya, y otros me dicen que teníamos que llevar menos. Salvo algún partido aislado, siempre hemos dado la cara y muchos encuentros se han perdido por situaciones puntuales.

-Ha admitido que el balance no puede ser positivo.

-¿Claro! Es que no hemos cumplido nuestra meta principal, que era la permanencia. Y ahora queda lo más duro, la planificación.

-Decidir qué rumbo tomar.

-Eso es, el futuro del GSI Bilbo pasa por muchas manos. El club tiene que decidir y buscar apoyos. Entonces se verá si se alcanza un equipo competitivo o entramos en una fase de adaptación.



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