Rafael Nadal y Roger Federer disputarán hoy a partir de las 14.30 horas la final del Masters Series de Montecarlo. Mientras el español saldrá a defender el título conquistado el año pasado frente al argentino Guillermo Coria, Federer afrontará su primera final de este torneo. El mallorquín derrotó en las semifinales al argentino Gastón Gaudio por 5-7, 6-1 y 6-1. Federer, por su parte, superó al chileno Fernando Gojnzález por 6-2 y 6-4. El campeón se embolsará 340.000 euros y el derrotado recibirá 170.000.
Será el quinto partido entre Nadal y Federer. En los cuatro anteriores, el español se anotó tres victorias: este año, en la final de Dubai; el año pasado, en semifinales de Roland Garros; y en 2004, en la final de Miami. El único triunfo del suizo se produjo la pasada temporada en Miami. En lo que va de campaña Roger Federer ha salido vencedor en Doha, Open de Australia, Indian Wells y Miami. Rafael Nadal ganó al propio Federer la final de Dubai.
Con el triunfo de Nadal sobre Gaudio en la semifinal de Montecarlo, el balear eleva a 41 el número de victorias consecutivas logradas en pista de tierra batida desde que el año pasado, en la primera ronda del torneo monegasco, batió al francés Gael Monfils. Nadal es el tercero en éxitos consecutivos sobre superficie de tierra. Figura por detrás de Guillermo Vilas (53) y Bjorn Borg (46) y se ha situado por delante del austriaco Thomas Muster (40).
Aviso y amenaza
En su partido contra Gaston Gaudio, Nadal volvió a las andadas de tenista-apisonadora. Su firmeza fue tal que llegó a descomponer a su rival. Muy enfadado, el argentino tiró la raqueta al suelo con toda su fuerza para destrozarla, lo que le costó un aviso y la amenaza de perder un punto si mantenía aquella inadecuada actitud. En realidad estaba ya vencido moralmente. La superioridad del de Manacor siguió siendo la tónica del enfrentamiento, al que puso cierre el sudamericano con una volea de derecha fuera de los límites de la pista.
Federer, por su parte, hizo honor a su condición de primer favorito y líder mundial. Su partido frente al pegador chileno Fernando González lo resolvió con absoluta seguridad. El jugador helvético exhibió de nuevo todos sus variados y envidiables recursos frente a los que el sudamericano nada pudo hacer, como no fuese golpear la bola con una gran carga de potencia.