Despierta pasión y odio a partes iguales. En ocasiones, orgulloso. En otras, humilde, tímido y profesional. Así es. Diferente. Santi Cañizares, un auténtico seguro bajo los palos, ha parado el calendario. A los 36 años, la palabra retirada acecha a la mayoría de los jugadores. Es una amenaza. Para él no. Sigue vivo. Ahí están los datos. Uno, parece un fijo en la lista de 23 convocados que Aragonés destinará al Mundial. Y dos, va camino de conseguir el quinto trofeo Zamora de su carrera; el cuarto con el Valencia.
Muchos le habían enterrado tras el patinazo de la pasada campaña. La afición levantina, acostumbrada a los títulos, consideró un 'fracaso' el séptimo puesto. Era uno de los culpables. Con sus paradas, ha callado muchas voces. Vuelve a ser el 'Cañete' de siempre.
Aquel que con 23 años abandonó la protección del Real Madrid y partió hacia Vigo. Ya había apuntado buenas maneras en una cesión anterior al Mérida, pero con el Celta confirmó que guardaba condiciones para ser el sucesor de Zubizarreta en la selección -luego también ocupó su hueco en el Valencia-. De hecho, esa temporada 92-93 consiguió su primer trofeo Zamora, que le valió para ser convocado para el combinado nacional por Clemente.
Eran sus comienzos. Con el tiempo, se ha forjado una personalidad propia. Distinta. Camisetas de diferentes colores, -siempre chillones- pelo rubio teñido, y un punto de coquetería. El Mundial del 2002, por ejemplo, se lo perdió, según la versión oficial, por cortarse el dedo del pie con un frasco de colonia. Tras superar en la lista a un desconcertante Valdés -tan pronto se luce como la pifia-, se podrá resarcir en Alemania. Aunque, salvo sorpresa, el titular será Casillas.
En la historia 'ché'
Se ha ganado a pulso estar en el país teutón. Además de ser un cerrojo, es todo un especialista desde los once metros. Este año ha parado tres y dos lanzadores estrellaron sus disparos en el poste. Le temen. Entre ellos, Ronaldo. El manchego le detuvo un penalti en el minuto 89. Como antes hizo con su amigo Urzaiz (2003-04), con Colsa y Wagner (2002-03), y con Djalminha y Larrazabal (1998-99). Siempre en el último suspiro.
Ése es uno de los méritos por el que quedará en la memoria colectiva. También en la historia del Valencia. Ha jugado 257 partidos, que le sirven para ser el decimotercer jugador con más encuentros en el conjunto 'ché'. Por delante del mítico Puchades. Y, en ocho campañas, roza los 23.000 minutos, en el 'top-ten' valencianista. Lejos le quedan los 33.735 de Fernando Gómez Colomer. Pero quién sabe: Cañizares, en pos de su quinto Zamora, ha parado el calendario.