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Domingo, 23 de abril de 2006
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GUIPÚZCOA
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Placer para la mente del joven ajedrecista
Cerca de una treintena de jóvenes vascos y navarros han tomado parte en Eibar en los campeonatos de Euskadi cadete y juvenil de ajedrez
Placer para la mente del joven ajedrecista
RELACIÓN. Los participantes en el torneo de este año han convivido durante una semana en el Complejo Educativo eibarrés. / JULIO CALLEJA
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Lo dicen los científicos: el deporte del ajedrez desarrolla la memoria, mejora la capacidad de concentración e incrementa las habilidades creativas e intelectuales de quien lo practica. Sin embargo, es la diversión lo que motiva a los 29 jóvenes vascos y navarros que han participado en los campeonatos de Euskadi Cadete y Juvenil en el Complejo Educativo de Eibar.

Durante casi una semana han competido entre ellos, han estudiado al adversario para derrotarlo, pero una vez que finalizaba cada partida han convivido en perfecta armonía. Sin embargo, a excepción de los tres jugadores eibarreses, los competidores duermen en la zona residencial de la UNI, medida que no comparte Mikel Larreategi, presidente del Club Deportivo Eibar. «Que se celebre aquí es una oportunidad para que los eibarreses se diviertan y aumenten su potencial ajedrecístico», señala.

«Venir a un torneo no es sólo jugar al ajedrez sino pasártelo bien», señala la vitoriana Paula Cámara, de 16 años de edad. Paula es una de las pocas chicas que practican este deporte. Su compañero en categoría cadete, el oiartzunetarra Iban Retegi insiste en que «es un deporte al que puede jugar cualquiera pero tiene su dificultad y si no disfrutas puede asustarte tantas piezas y casillas».

Minoría marginal

De los escasos 29 participantes seis son chicas. Tanto para ellas como para el árbitro principal del evento, Mikel Larreategi, la solución consistiría en «incrementar el número de monitoras, arbitras y presidentas de clubes» que ejerzan de ejemplos femeninos para esa minoría entre la minoría ya que «muchas se asustan al estar rodadas de chicos y se echan para atrás», sostiene Paula Cámara.

«No somos inferiores a los chicos sino que al ser menos es más difícil que destaque una chica», continúa la ajedrecista que anima a las de su género a practicar este deporte. «Los chicos se van a creer que son más listos que nosotras», concluye entre risas.

Esta joven alavesa transmite su afición a los más jóvenes como monitora de ajedrez, al igual que el juvenil Jon Angulo. Para este vizcaíno de 17 años «lo que importa para un niño no es que gane, sino que se divierta jugando, que poco a poco coja el gustillo porque si no se frustraría», insiste.

El jugador de Sopela sostiene, que uno de los motivos por los que el nivel de juego es inferior a otras comunidades es porque en Euskadi el límite de edad para competiciones federativas se fija en 14 años -diez en torneos escolares-, mientras que en el resto de comunidades es de ocho años.

Esta circunstancia sitúa en desventaja a los jóvenes vascos, ya que «llegan a Sub12 sin experiencia en competiciones oficiales mientras que en otras comunidades llevan desde los ocho años enfrentándose a rivales de otras regiones. Y mientras se diviertan no entiendo por qué no se les puede dejar competir», concluye Jon Angulo.

Asignatura pendiente

Sin embargo, tanto Federación como ajedrecistas y profesores coinciden en introducir este deporte en las aulas. Organizaciones como el Club Deportivo Eibar lleva años implicándose en acercar el ajedrez a los más pequeños. El que fue presidente de la comisión de Ajedrez del Club Deportivo Eibar, Mikel Larreategi, sostiene que «para promocionar este deporte entre la juventud es necesario entrar en los colegios». Bajo este objetivo, y en consonancia con el informe elaborado en 1984 por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), el 'Depor' y el patronato de Deportes imparten clases de ajedrez en niños de entre 8 y 10 años de edad de las escuelas eibarresas.

Con la práctica de este deporte no sólo se incrementa el desarrollo de las capacidades cognitivas sino que beneficia socialmente al niño, dándole madurez de carácter y contribuyendo a mejorar su rendimiento escolar. Al jugar ejercitan la memoria visual, el poder combinatorio, la velocidad para calcular, el poder de concentración y el pensamiento lógico.

Nuevos tiempos

Sin embargo, «se trata de un juego», señala Iraitz Mauleon, representante navarro de 18 años. Un juego favorecido por la aparición de Internet pero que no sustituye a un rival de carne y hueso porque «con él no puedes charlar de tus cosas mientras juegas».

El ajedrez no sólo es competición y jugadas de siete horas. Se le considera un deporte serio y aburrido pero dista mucho de la realidad. Conociendo las reglas y siguiendo una estrategia «eres tú y tu adversario y no influyen otros elementos externos como el azar si se utilizaran dados como en otros juegos como el Risk», señala Jon Angulo.

La gente prefiere partidas rápidas, y los clubes las aprovechan para captar futuros jugadores. El ajedrez necesita de nuevos aficionados para impedir la desaparición de clubes pequeños. Este es el caso de Club Elgoibar. Ante su decayente situación Larreategi abre las puertas de su club «a todos los jugadores de Elgoibar, que quieran venir a jugar con nosotros la Liga, las rápidas o unas partidas los viernes».

La salud actual del ajedrez se duele de falta de jóvenes aficionados, de problemas organizativos y de la desidia de unos jugadores que «no se toman en serio los torneos, sin que se sancionen sus desplantes». Sin duda, el ajedrez ha entrado en crisis y los jóvenes vascos deben mover ficha para salvarlo.



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