El Gobierno condenó ayer de forma contundente el ataque con líquido inflamable que calcinó por completo la ferretería de José Antonio Mendive, concejal y portavoz de UPN en la localidad navarra de Barañain, y calificó la acción como un episodio de kale borroka, el primero desde la declaración de alto el fuego permanente de ETA. El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, consideró el incidente como algo «incompatible» con el camino hacia la paz y trasladó la solidaridad del Ejecutivo hacia los afectados por el incendio.
Rubalcaba, que ofreció una breve declaración en la Delegación del Gobierno en Santander sin aceptar preguntas de los periodistas, reafirmó la «firme voluntad» del Gabinete presidido por José Luis Rodríguez Zapatero de «conseguir el fin de la violencia y alcanzar la paz», aunque advirtió de que mantendrán «la misma firmeza» para «perseguir y castigar» este tipo de delitos «contra la convivencia o contra los derechos y las libertades de los ciudadanos». En este sentido, reconoció que el ataque enturbia el proceso para verificar la autenticidad de las intenciones de la banda por abandonar las armas.
«Dada la personalidad del dueño de la ferretería, un concejal de UPN, todo parece indicar que estamos ante un acto de la denominada kale borroka. De confirmarse que estamos ante un acto de kale borroka, sería el primero desde la declaración de alto el fuego permanente de ETA, un acto incompatible con esta declaración», recalcó el titular de Interior en una comparecencia que no estaba prevista y que se convocó con urgencia al conocer la gravedad de los hechos.
Rubalcaba fue la única cara del Gobierno que valoró este sabotaje, aunque otras fuentes del Ejecutivo expresaron la «lógica preocupación» que el ataque ha suscitado en el Gabinete Zapatero. En este sentido, insistieron en las propias palabras del presidente, que ha repetido en varias ocasiones que el camino hacia la erradicación de la violencia terrorista será «largo, duro y difícil».
A las cuatro de la mañana
La Guardia Civil mantiene abierta una investigación para identificar al autor o autores del incendio provocado que calcinó por completo el negocio de Mendive, situado en la confluencia entre la avenida Central y la calle San Esteban, pasadas las cuatro y cuarto de la madrugada. Los radicales rompieron una de las cristaleras de la tienda y vertieron en el interior líquido inflamable, al que prendieron fuego. Las llamas se extendieron con rapidez, favorecidas por los botes de pintura y disolventes que se acumulaban dentro del establecimiento.
La magnitud del incendio obligó a desalojar a las 56 familias que en ese momento se encontraban en el edificio de catorce plantas en el que se asienta la ferretería. Los vecinos debieron permanecer a la intemperie durante varias horas, hasta mucho después de que los bomberos lograran extinguir el fuego, pasadas las 5.30 horas. La mayoría de los inquilinos pudieron regresar a sus domicilios durante la jornada de ayer, a excepción de los del primer piso, cuyas viviendas deberán ser remodeladas por completo.
La gran humareda que rodeó el rascacielos -la fachada quedó ennegrecida hasta casi la última planta- causó, además, cuatro heridos, uno de ellos un bebé de 10 meses, por la inhalación de material tóxico. El pequeño tuvo que ser trasladado al hospital de Navarra, en Pamplona, donde permaneció varias horas en observación, aunque su estado de salud se mantuvo todo el tiempo fuera de peligro. Los otros tres heridos, todos ellos agentes de la Policía Municipal que ayudaron a desalojar el inmueble, fueron dados de alta a lo largo de la mañana.
Un negocio de lencería contiguo a la ferretería y tres automóviles estacionados en las inmediaciones también sufrieron desperfectos por el incendio. La Policía local comenzó ayer mismo a recibir las reclamaciones de los vecinos afectados para tramitarlas ante el consorcio de compensación de seguros. Sin llegar a ofrecer cifras exactas, las primeras estimaciones apuntan a que las indemnizaciones «serán cuantiosas».
«Negocio arruinado»
El propio José Antonio Mendive, concejal de UPN y dueño de la ferretería atacada, aseguró que el negocio, que ha regentado su familia en los últimos 23 años, «está arruinado» y será «muy difícil» recuperarlo. Avisado por un familiar que vive enfrente de la tienda minutos después de que comenzara el incendio, el edil de Barañain apenas pudo rescatar entre las cenizas en que ha quedado convertido su negocio «algunos documentos sueltos». Mendive reconoció que su establecimiento ha sufrido ataques de menor importancia en el pasado y dejó entrever que él mismo había recibido amenazas por parte del entorno de ETA con anterioridad. «Prefiero no hablar de ese tema porque sólo sirve para dar publicidad a algunos y envalentonarles», explicó.
El representante de UPN, la lista más votada en el Ayuntamiento aunque la alcaldía está en manos del Partido Socialista de Navarra, quiso dejar claro que lo ocurrido no cambiará sus convicciones políticas ni la forma de actuar de su partido. «Flaco favor hacen a todo el mundo con esto. Nosotros seguiremos manteniendo nuestra postura», señaló.
El Ayuntamiento de Barañain aprobó en la tarde de ayer, por unanimidad de los siete grupos con representación, un texto de condena a lo que califica como un «atentado de clara connotación política». La declaración, hecha pública por el alcalde, Iosu Senosiain, se solidariza con los ciudadanos afectados y llama a los vecinos a tomar parte en una concentración de repulsa que se realizará mañana ante la ferretería.