Por primera vez en la historia, miles de agentes de la Guardia Civil se concentraron ayer en Madrid para reclamar la desmilitarización y democratización del instituto armado. Los participantes criticaron al Gobierno por incumplir su promesa de convertir el cuerpo en una policía de carácter civil. La protesta fue convocada por la Asociación Unificada de Guardia Civiles (AUGC) y apoyada por UGT, Comisiones Obreras, el Movimiento Contra la Intolerancia y asociaciones de policías españolas y europeas.
Los concentrados -12.000, según la organización- llenaron la Plaza Mayor de Madrid bajo el lema 'Guardias civiles por la dignidad y la democracia'. Dignidad para trabajar con los mismos medios que el resto de policías y democracia para disfrutar de derechos como el de reunión y sindicación, restringidos por la naturaleza castrense del instituto armado.
'Zapatero embustero' o 'somos policías, no soldados' fueron algunas consignas coreadas por los agentes. Los manifestantes reclamaron el cese del director general de la Guardia Civil, Carlos Gómez Arruche. Los convocantes se felicitaron por el acto «histórico», celebrado sin incidentes, y anunciaron que ésta ha sido sólo la primera de futuras movilizaciones.
Bajas y encarcelados
El presidente de AUGC se quejó de que los sucesivos gobiernos «no han llevado la democracia a los cuarteles». Fernando Carrillo subrayó que «sólo en la última década» 17.000 agentes han sufrido bajas psicológicas y 400 han sido encerrados en cárceles militares por faltas disciplinarias que calificó de «tonterías». El último caso ha sido el de un guardia civil que ingresará en prisión el 26 de abril por discutir con un superior en un bar cuando estaba fuera de servicio.
Según datos de AUGC, colectivo que agrupa al 30% de la plantilla, en los últimos diez años 438 agentes se suicidaron o intentaron hacerlo. El presidente de Eurocop, que agrupa a los sindicatos policiales europeos, Heinz Kiefer, relacionó esos datos con la «profunda frustración» que provoca en los agentes estar sometidos a un régimen disciplinario que tachó de «inhumano».