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Domingo, 23 de abril de 2006
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LA RIOJA
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Buscando un futuro en Alcalá
El matrimonio jarrero compuesto por José Antonio Mendoza y Vega Barahona dejaron la fábrica de Electrolux de Fuenmayor para trasladarse a la madrileña
Buscando un futuro en Alcalá
CAMBIO. Vega Barahona y José Antonio Mendoza, a la salida de la fábrica de Electrolux en Alcalá de Henares. / FOTOS: FOTOPRENSA
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El pasado 31 de marzo, la fábrica de Electrolux cerró sus puertas en Fuenmayor; tan sólo quedaron 77 personas dedicadas a concluir parte de la producción y a las labores de mantenimiento. La primera salida de trabajadores se había producido el 31 de diciembre de 2005. Otras ocho personas se trasladaron desde principios de año a la fábrica que Electrolux tiene en Alcalá de Henares y que produce lavadoras.

José Antonio Mendoza y Vega Barahona del Olmo son un matrimonio jarrero que decidió cambiar de comunidad en busca de un puesto de trabajo. Y es que dentro del plan social que se negoció entre empresa y sindicatos, la multinacional sueca ofreció la posibilidad de que 25 personas de la factoría de Fuenmayor se desplazasen a Alcalá para trabajar en la planta. Asimismo, el acuerdo contempló que se ofrecía también un contrato indefinido para un familiar del trabajador.

En el caso de José Antonio y Vega los dos trabajaban en la factoría riojana. «Yo era ayudante de gestión y mi mujer era una especialista normal, como cualquier otro», apunta Mendoza. Además, Barahona era eventual por lo que no podía acogerse a las indemnizaciones.

Se lo pensaron mucho, pero, como reconocen, la edad -José Antonio tiene 51 años y Vega 54- y el hecho de no tener hijos les animaron a coger esta oportunidad. «Nosotros no teníamos hijos, porque si los hubiésemos tenido no sé si hubiéramos venido a Alcalá. Al final nos hemos mudado, pero no hemos dejado ninguna obligación detrás», señala Barahona.

Y es que a sus 51 y 54 años el panorama que se les presentaba una vez que Electrolux anunció su cierre, no era muy esperanzador. «El futuro de La Rioja no es que no nos convenciera, pero quién nos iba a llamar para trabajar a nuestras edades», se pregunta José Antonio.

Vega llevaba nueve años trabajando como eventual en la factoría de Fuenmayor y José Antonio llevaba trabajando desde diciembre de 1991. «El que nos ofreciesen contratos indefinidos sí que inclinó la balanza hacia el lado de Alcalá porque, si no, no hubiera tenido sentido el desplazarnos, coger un piso y todos los problemas que acarrea el cambiar de ciudad y dejar todo atrás», indica Barahona. Además, añade que «aunque no tengamos hijos ni padres, tenemos muchos hermanos y estamos muy unidos».

Por todo ello, el matrimonio jarrero decidió hacer las maletas y trasladarse a Alcalá con un objetivo en mente «jubilarnos en Alcalá».

Como en todas las mudanzas y cambios de ciudad el matrimonio encontró dificultades. «Lo del piso fue punto y aparte, porque tuvimos que venir muy corriendo y buscar una vivienda en dos o tres días (un fin de semana) que era el tiempo de que disponíamos», reconoce Vega. Sin embargo, también destaca que «sólo ha sido eso, porque los compañeros nos han ayudado mucho y la empresa nos ha acogido muy bien».

Barahona resalta que «el cambio laboral se nota, porque es normal, aunque un tornillo lo pones igual en una lavadora que en un frigorífico, siempre varía algo». «En mi caso -subraya José Antonio- se ha notado más, porque de estar al cargo de la gente a trabajar en un puesto en la cadena, lo he notado muchísimo, por supuesto».

Asimismo, José Antonio Mendoza reconoce que aunque la forma de trabajo en Alcalá es muy parecida a la que ellos tenían en Fuenmayor, «hacemos muchas más lavadoras y estamos más cargados y sujetos a nuestros puestos de trabajo».



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