El Papa Benedicto XVI instó ayer, a los miembros de la Compañía de Jesús a continuar con su «diálogo con la cultura moderna» al tiempo que les ha recordado su obligación de obedecerle».
«Del deseo de servir a la Iglesia en la manera más útil y eficaz nació el voto de especial obediencia al Papa, calificado incluso como 'nuestro principio y fundamento principal' (en la Constitución de la Compañía de Jesús)», afirmó el Pontífice. Según Benedicto XVI, tal carácter eclesiástico de la obediencia al Papa, «tan específico de la Compañía de Jesús», continúa «estando presente en vuestras personas y en vuestra actividad apostólica, queridos jesuitas, para que podáis ir al encuentro fiel de las urgentes necesidades actuales de la Iglesia».
Entre esas necesidades urgentes, el Pontífice citó «el compromiso cultural en el campo de la teología y de la filosofía, tradicionales ambientes de presencia apostólica de la Compañía de Jesús, así como el diálogo con la cultura moderna». Para el Papa, esa «cultura moderna» ha alcanzado «maravillosos progresos en el campo científico», pero «está fuertemente marcada por la ciencia positivista y materialista».
El general de la Compañía, Peter-Hans Kolvenbach, sugirió la festividad de la Virgen Madre de la Compañía de Jesús para celebrar el jubileo de los tres primeros jesuitas: san Ignacio de Loyola, san Francisco Javier y el beato Pedro Fabro. La curia de la Compañía de Jesús presente en Roma celebró en la basílica de San Pedro una Eucaristía presidida por el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano. Sólo después de la misa, se hizo presente el Papa en el lugar.
En España, cada ciudad organizó su propio acto: la mayoría misas y celebraciones posteriores. La principal será en Madrid y estará presidida por el Nuncio Apostólico, Manuel Monteiro de Castro, en presencia de la reliquia de san Francisco Javier antes de su regreso a Roma.
«Un carisma vivo»
Coincidiendo con los 450 años de la muerte de su fundador, Ignacio de Loyola (1491-1556), el provincial de los jesuitas en España, Elías Royón, aseguró que la Compañía de Jesús «quiere mantener vivo el carisma fundacional», pero que la fidelidad a ese carisma ignaciano supone también «una renovación constante capaz de elaborar propuestas nuevas y audaces que respondan a las necesidades actuales de la sociedad y la evangelización».
«La fidelidad al carisma ignaciano supone también una renovación constante y una actitud de escucha del Espíritu que nos quiere libres, tanto de las ataduras a moldes y respuestas pasadas, como al contagio de las modas presentes. Y así elaborar propuestas nuevas y audaces que respondan a las necesidades actuales de la sociedad y de la evangelización», aseguró en la revista 'Jesuitas'.
Precisamente la fidelidad creativa está detrás de la reestructuración y planificación apostólica actual de la Compañía en España, que busca «encontrar los medios más adecuados para servir hoy a la misión». «Deseamos servir a la Iglesia con fidelidad», apuntó Royón, para quien el trabajo apostólico de los jesuitas «no tiene otro lugar sino en las iglesias locales, ni otro sentido que la comunión eclesial». Al respecto, insistió en que los modos y medios propios -Universidades, Colegios, Centros Sociales- de la Compañía «no son, ni quieren ser considerados en las diócesis como una fuerza pastoral supletoria y al margen, sino como una acción evangelizadora, bajo la autoridad de los pastores, según nuestra propia peculiaridad carismática que la Iglesia jerárquica ha aprobado».