El Correo Digital
Domingo, 23 de abril de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
SOCIEDAD
MAR SAURA MODELO Y PRESENTADORA
«No supe al instante que era el hombre de mi vida»
«Estoy de acuerdo con Romy Schneider en que un hijo es el mejor regalo que una mujer puede hacerse a sí misma»
«No supe al instante que era el  hombre de mi vida»
RADIANTE. Mar Saura, en un acto promocional. EL CORREO
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Desde que Mar Saura tuvo a su hija, Claudia, hace ya ocho meses, se ha convertido en una apologista de la maternidad. Casada con el abogado del Estado y ex jinete olímpico Javier Revuelta del Peral, Mar incluso presta su imagen más que nunca a productos relacionados con la infancia. Hace unos días, la modelo y presentadora catalana se zambulló de cabeza en 'El maravilloso mundo de Milka', un berenjenal plagado de criaturas donde, con la excusa de conocer el mundo alpino y aprender a ordeñar vacas, uno podía ponerse morado de chocolate suizo.

-¿No ha traído a su hija?

-Me hubiera encantado pero, con ocho meses, creo que es aún pequeña. Le llevo una vaquita en miniatura. Cuando la vea se va a volver loca, porque está en esa etapa en que los colores y los peluches le llaman mucho la atención. Lo más gracioso es que, después de comprarle un montón de muñecos, ella está encaprichada con un patito de goma insignificante.

-Por su figura, se diría que come poco chocolate.

-Al contrario. Soy una enamorada del dulce y, en particular, del chocolate. Por el chocolate con leche y almendras pierdo el sentido.

-Pero no la línea.

-Lo que pasa es que soy una mujer muy nerviosa. Y, además, tengo etapas en las que como menos. Pero, en general, hago muchísimo deporte y no me controlo con la comida. Lo quemo todo, por deporte, metabolismo o genética. De momento, en eso tengo suerte.

-La veo muy niñera.

-Siempre lo he sido. Pero, desde que ha nacido mi hija, muchísimo más. He descubierto muchas cosas en mí gracias a Claudia. Sabía que me gustaban los niños, pero no tanto. Intuía que el día que tuviera un hijo lo iba a querer muchísimo, pero jamás me imaginé cuánto. Se despierta un mundo de sensaciones. Es algo maravilloso.

Sin malicia

-Un hijo es el mejor regalo, según comentaba la actriz austriaca Romy Schneider.

-Efectivamente. Eso lo leí yo mucho antes de tener a Claudia, en una biografía de Romy Schneider. Ella decía que el mejor regalo que una mujer puede hacerse a sí misma es tener un hijo. A mí aquello me chocó, porque comparar a un hijo con un regalo... Pero luego he llegado a pensar que es cierto. Claro que entiendo a las personas que optan por no tener hijos y pienso que ellas también pueden tener una vida plena. Cada uno elige su opción. Lo que pasa es que se ama tanto a un hijo que creo que merece la pena descubrir ese cariño. Yo lo encuentro positivo, enriquecedor y maravilloso. Pero es sólo mi punto de vista.

-¿A la pareja no se le quiere tanto?

-Es diferente. Yo a mi madre la quiero a morir. A mi marido le quiero... imagínese. Y a mi hija no digamos. Son tres cariños totalmente diferentes. Distintos y parecidos a la vez, porque por los tres sientes un amor incondicional. Quizá un niño te despierta tanto amor porque lo ves indefenso. Yo a mi niña la miro y lo único que veo es ternura, dulzura... No hay nada de malicia.

-Pero tendrá ya su carácter.

-Siempre digo que Claudia ha venido a reírse de la vida y con la vida. Es la niña más simpática que he conocido. Se despierta riendo. Es muy difícil que llore. Sólo cuando tiene sueño y no lo coge. Pero siempre está con la sonrisa en la cara. Desde luego, si no cambia, va a ser una persona que se va a reír mucho de la vida y con la vida.

-Y eso le gusta.

-Claro. Estando embarazada, pedía que por favor fuera muy simpática, muy positiva y alegre, porque considero que es algo primordial. Además es muy observadora. Todo lo mira con la máxima atención. Es lógico, está despertando a la vida. Ahora le han salido dos dientes y para mí es el acontecimiento del día. Me da hasta vergüenza admitirlo.

-¿Son más importantes dos dientecitos que dos ofertas de cine?

-Bueno, es algo diferente. No por ser madre he perdido la ilusión por el trabajo. Sólo lo he pospuesto un poco. Quizá no trabajo con la misma intensidad, pero tampoco me he retirado. Antes no tenía a nadie en casa que me esperara y ahora tengo una criatura pequeñita y me apetece estar, sobre todo el primer año, mucho más pendiente. No quería que nadie me contara que había comenzado a andar. Quería verlo yo. Y eso es lo que estoy haciendo.

-¿En el amor se ha guiado por el corazón o por la cabeza?

-Con mi marido llevo casi seis años. Es una relación de hace tiempo. No hay un día en el que dices: esto ya es sólido. A eso se va llegando poco a poco. Cuando aparece la persona con la que quieres compartir tu vida, aparece.

-¿Supo al instante que era el hombre de su vida?

-No, no lo supe. Yo creo que eso se va viendo poco a poco. El día a día te lo va demostrando.

-¿Sigue viviendo junto a su madre?

-Sí, y tengo con ella una relación de lo más estrecha. Estoy educando y criando a mi hija como ella me enseñó a mí.

Con calma

-¿Le veremos pronto al frente de un programa televisión?

-Creo que voy a volver a la tele pronto. Quizá incluso antes del verano. Pero aún no puedo adelantar nada.

-¿No le da miedo meterse de nuevo en esa vorágine?

-Qué va. Al final, no puedes dejar tu vida totalmente de lado. Aún así, me lo voy a tomar con calma.

-¿Respeta la prensa a su pequeña?

-De momento, sí. Afortunadamente, todavía no he visto que hayan tomado una foto de mi hija mientras estoy paseando con ella. Nunca he ido por la calle con la niña y me he encontrado una cámara de televisión, cosa que me alegra. Yo creo que a los niños es mejor dejarlos al margen, que vivan una vida de niños.

-¿Está en su mejor momento profesional y personal?

-Debo admitir que estoy en una etapa muy dulce; con mucha dulzura y mucha ternura a mi alrededor.



Vocento