El Correo Digital
Domingo, 23 de abril de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
SOCIEDAD
EL CANDELABRO
Placenta
Placenta
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Llegará un día en que los restaurantes finos incluyan en sus creativos menús la placenta humana. Placenta a las finas hierbas, sobre lecho de espinacas, con fondo de tuétano o en escabeche ligero al vino... Y ya en plan Adriá: espuma de placenta. Después de lo de Tom Cruise, todo es posible. Aunque Tom ni siquiera ha sido pionero en esto de fusionar la obstetricia con la gastronomía. Ya en su día, un chef inglés frió una placenta con ajo y cebolletas ante las cámaras de televisión y se la dio a degustar al público, que, como tenía un paladar netamente británico, la engulló sin rechistar.

Ahora que Cruise y Holmes han sido padres de una niña llamada Suri, me imagino a esa chiquilla dentro de unos añitos fanfarroneando ante sus compañeros del cole: «Pues que sepáis que mi papá es Tom Cruise y que cuando yo nací se zampó mi cordón umbilical y hasta mi placenta...». Y al listo de la clase replicando: «¿Hala, mentirosa! Si tu padre ha hecho eso, entonces no es Tom Cruise. Sólo puede ser Anthony Hopkins».

Y es que el ex novio de Penélope se ha puesto muy rarito y muy Hannibal con esto de ser padre biológico. Se ve que de la misma emoción ha perdido los papeles. Primero empezó a dar saltos sobre el sofá de Oprah Winfrey, luego predicó el parto silencioso, y encima sin anestesia...

Es de esperar que, en esto, la dulce Katie haya pasado olímpicamente de su novio y que, en plenas contracciones sin epidural, profiriera más juramentos que un peón caminero. Merecido se lo tiene Tom, por confundir un parto con una hemorroide de las que se sufren en silencio. Y, por fin, en plena polémica sobre si es conveniente o no donar el cordón umbilical, Cruise sale con que, ante la duda, lo mejor es comérselo. Se ve que la cienciología de ciencia tiene muy poco. Pero, en fin, que le aproveche.



Vocento