Visto en 'Dónde estás corazón', en Antena 3: la tristemente famosa Veneno comparece ante los periodistas (sic) y explica: «Si yo hablara, España entera reventaría y La Moraleja explotaría». Hablar, ciertamente, habló, pero no reventó nada. Luego la invitada (valga el término) se extendió en consideraciones hostiles hacia su antiguo chulo, que un día le metió el perro en el microondas. Tras lo cual, la misma detalló las vejaciones sufridas en presidio, y no a manos de los reclusos, santos varones, sino de los funcionarios, lascivos y crueles como en un telefilme de serie B. Los periodistas (sic), evaluando el caso, instaron a la figura a reafirmarse en tan llamativas revelaciones. La Veneno no sólo se reafirmó, sino que además, concienciada, añadió: «En las cárceles aún hay franquismo». Un mensaje SMS de los espectadores animaba a la víctima: «Veneno eres la mejor. Sige asin». Y 'asín' ella 'sigió'. Lo más asombroso, empero, es que en el TNT de Telecinco, a esa hora, teníamos el mismo argumento, pero no con la Veneno, sino con su chulo, el del perro en el microondas; el cual relató (el chulo, no el perro) el detalle de sus relaciones sexuales con la afamada celebridad (la Veneno, no el microondas). Es verdad que pasábamos ya de la una de la madrugada. Sólo los noctívagos disfrutarían de tan finas atracciones. Pero lo del horario, a partir de cierto umbral de podredumbre, termina siendo secundario: lo grave no es que en cierto horario se emitan tales o cuales cosas, sino que quepa en cabeza humana emitir las cosas en cuestión. Aquí está haciendo falta una limpieza a fondo. Contra lo que pueda parecer, la culpa de esto ya no la tienen sólo los canales. Ya no. Porque el verdadero problema es que el monstruo se les ha ido de las manos. Y ahora la disyuntiva de los canales es apagar el incendio que en su día provocaron, con el riesgo de que se les llame hipócritas, o dejar que el fuego se apague por sí solo, con el riesgo de que, en vez de extinguirse, se extienda. Lo acabamos de ver con ese asunto de Quique Jiménez, alias 'Torito', el reportero 'hardcore' del 'TNT'. En términos profesionales, ese muchacho no era un buen reportero, pero suplía tales defectos con una desvergüenza sin límites para obtener la secuencia más escandalosa, más procaz. Hasta que se le fue la mano con ese asunto de la actriz porno que le meó encima (si usted ignora los detalles, no seré yo quien se los cuente). Y entonces Telecinco reaccionó con una medida de corte tradicional: echar al fulano. No faltará quien considere contradictoria la decisión. Si tal es el caso, creo que es el momento de defender la contradicción, siempre y cuando apunte al buen camino. Porque esto necesita una limpieza. Con zotal. Que apesta y marea, pero desinfecta mogollón.