EL MOSAICO
Las cosas de palacio van despacio. Y las del Botxo, parece que, a veces, incluso marcha atrás. Allá por 2004, Justo Chicote denunció en EL CORREO «que, en el muro de la calle Mena, al lado de la pasarela de Zabalburu, caían dos chorros de aguas fecales a las vías de Renfe». Ría 2000 le respondió que, «en cuanto acabase la urbanización de la zona en obras, se subsanaría el problema». Dos años después, no son dos chorros los que caen: «son cuatro y con más caudal», asegura este bilbaíno, harto de los olores.
|
|
|
|