Hoy nos preocupa más que las víctimas mortales de accidentes, que lamentamos, esas otras víctimas que van a quedar con un reguero de secuelas e invalideces, y que tendrán que afrontar integrarse en la sociedad. Tanto el lesionado medular como el cerebral componen un sector importante, que en Vizcaya se cobra anualmente entre 200 y 300 pacientes, generalmente jóvenes y varones. Las lesiones medulares, hoy por hoy, son irreversibles y no se dispone de intervenciones curativas. La gravedad de las lesiones cerebrales suele depender de la profundidad y de la duración del coma en el que suelen entrar los afectados. Las familias de los lesionados cerebrales acaban sufriendo durante años y tienen que atender a sus hijos en casa, con la dedicación y el dolor que supone, a veces más dolor que la propia muerte. Hay que añadir que hay afectados con lesiones físicas y psíquicas que se ven abocados de por vida a una silla de ruedas, tienen dificultades para hablar y otras secuelas, habiendo que sumar los costes del tratamiento. Los gastos derivados de algunos casos suponen cerca del millón de pesetas por paciente y mes. Esta exposición de las víctimas de la carretera es la razón por la que nos preocupan ahora más que las víctimas mortales.