Hubo un estudiante que, al hacérsele la pregunta '¿Qué es la fe?', no sin cierto sentido común contestó: 'Fe es una cosa que Dios nos da para poder entender a los curas'. Durante más de 30 años como feligrés de la parroquia San José Obrero de Romo, he observado la determinante influencia humanizadora que ésta ha tenido en un barrio que habría podido convertirse en una pequeña ciudad dormitorio. Desde hace diez años, Juan José Elezcano ha presidido, como párroco, todas las actividades de nuestra comunidad. La renovación cristiana y la navegación entre arrecifes han inspirado iniciativas que, por tratarse de cambios, nos han supuesto molestias de adaptación que hemos ido asimilando o nos han alejado de nuestra proverbial unidad. No seré yo quien juzgue la conveniencia o el modo de aplicación de lo que entiendo como 'Plan de Evangelización Diocesano'. Pero como feligrés creo que sé distinguir la postura caritativa pero firme, ascética pero posibilista, honesta aunque no siempre complaciente, de Juanjo.
Esto es suficiente para que yo siga participando, en diverso grado, de la vida parroquial. Si algo echo en falta es la unidad que nos distinguió a los feligreses en otra época. Creo que la solución está en manos de los curas. El Plan de Evangelización quizá debe ser consensuado y reconsiderado para facilitarnos el acercamiento entre todas las parroquias y de éstas con el Obispado. Pido a nuestros obispos que empleen toda su experiencia personal para valorar la oportunidad de dar un toque de volante a la izquierda y salvarnos así de vernos aprisionados dentro de la lenta caravana de los consabidos paquidermos. Yo todavía tengo, a pesar de todo, fe en los curas.